viernes, 11 de octubre de 2013

FORO 17: EDUCACIÓN AMBIENTAL Y PLANETARIA / EDUCAÇÃO AMBIENTAL E PLANETÁRIA

Los problemas ambientales (degradación del suelo,  desforestación, contaminación de las aguas, ruido urbano...) superan la escala local para transformarse en asuntos que atañen a todos los
habitantes del planeta. La interrelación de escalas y las influencias de la acción antrópica en los desequilibrios ecológicos determinan la necesidad de una participación ciudadana en la resolución de dichos conflictos.


Os problemas ambientais (degradação do solo, desforestação, contaminação das águas, ruído urbano...) superam a escala local para transformar-se em assuntos que interpelam todos os habitantes do planeta. A interrelação de escalas e las influências da ação antrópica nos desequilíbrios ecológicos determinam a necessidade de uma participação cidadã na resolução dos ditos conflitos.

Cambiar la forma de mirar el mundo

¿Es posible Educar para una Ciudadanía Planetaria en las aulas?[1]

Olga Moreno Fernández

Universidad de Sevilla

Las problemáticas socio-ambientales y los cambios globales ya no son algo que las sociedades puedan ignorar. Antes de continuar, nos gustaría destacar la unión entre estas dos cuestiones. Los primeros actúan en los segundos y viceversa, encontrándonos hoy en una encrucijada, ya que es imposible actuar frente a los cambios globales, sin tener en cuenta los problemas socio-ambientales y por ende a la inversa.

El cambio climático, por ejemplo, se evidencia día a día en innumerables catástrofes naturales: los polos se derriten a gran velocidad; las especies naturales se ven desplazadas de sus hábitats, cada vez más agre­didas por la expansión humana; y la lista de especies en peligro de extinción crece sin freno poniendo en grave riesgo los ecosistemas. A estas cuestiones se unen otras como la sobreproducción, comercialización de productos en grandes cantidades que las multinacionales ofrecen más baratos y con menor calidad, lo que conlleva la pérdida de empleo del sector agrario. Sin olvidar problemáticas tan graves como la pobreza en la que se ven inmersas millones de personas en el mundo, o los procesos de gentrificación que se están dando en las ciudades (Sargatal, 2001; Fernández Durán, 2004; García Pérez y De Alba, 2008; Moreno, 2013). Ante estos hechos científicamen­te demostrados poco margen queda para el escepticismo. Mantener una mirada intencionadamente ignorante supo­ne un grado de imprudencia e insolidaridad injustificables.

Estos crecientes cambios mundiales, cada vez más evidentes desde finales del siglo veinte, o quizás observados con mayor grado de conciencia, eviden­cian la necesidad de avanzar incuestionablemente hacia una educación integradora, de la que se impregne la comunidad educativa, para crear sinergias con el resto de la sociedad, y en la que lo social y lo ambiental formen parte de un mismo eje. Consideramos necesario, en palabras de Taibo (2009, p. 71) girar hacia el decrecimiento: “... hay que reducir la producción y el consumo porque vivimos por encima de nuestras posibilidades, porque es urgente cortar emisiones que dañan peligrosamente el medio y porque empiezan a faltar materias primas vitales”. Los efectos y consecuencias de la globalización se dejan notar, pues, en cualquier punto del planeta.

Por tanto, es necesario que esta realidad en la que nos encontramos inmersos se traslade al ámbito educativo, de forma que el alumnado sea consciente y consecuente de y con el mundo en el que vive. Se han dado pasos importantes para incluir temáticas relevantes en el currículo escolar, es el caso de la educación ambiental, la educación para la ciudadanía, la educación para el desarrollo, la educación para la salud o la interculturalidad, entre otras. Pero, a pesar de los esfuerzos, aún queda mucho que andar para conseguir una transversalidad real, y es que son diferentes los grados de complejidad; por un lado nos encontramos con déficits en la formación del profesorado, y por otro con la poca importancia que se otorga a estas materias, que pueden ser ámbito de cualquier docente, y que termina invisibilizándose entre el resto de materias escolares.

Ante esta situación, aun después de ser conscientes de estos cambios, seguimos ofreciendo las mismas respuestas a las mismas preguntas. ¿No es momento de cambiar las preguntas? ¿No es momento de pensar en una dimensión más amplia? Si los problemas a los que nos enfrentamos son de ámbito global, y si nos afectan a todos y todas como ciudadanos del planeta, ¿no es momento de repensar cómo nos situamos y nos relacionamos con en el mundo?

Es momento de plantearnos una ciudadanía planetaria, también denominada ciu­dadanía global, universal, mundial, o cosmopolita, que bebe, entre otras fuen­tes, de las raíces de la denominada quinta generación de la Educación para el Desarrollo (véase tabla 1). Aunque la acepción más comúnmen­te utilizada es la de ciudadanía glo­bal, consideramos que el término “ciudadanía planetaria” es más adecuado; en efecto, de acuerdo con Gadotti et al (2003, p. 100),  lo global “es­taría mucho más ligado al reciente proceso de globalización provoca­do por los avances tecnológicos; en cuanto a la planetariedad, conti­núa siendo un deseo, un sueño que viene de mucho más lejos”.

 

 
5ª Generación:
Años 90 hasta hoy
 
Enfoque de la
ciudadanía global
La UNESCO (1990) publica la Declaración Mundial sobre Educación para Todos, incorporando el civismo constructivo global,  como contenido escolar a considerar en todo el planeta. Educación para el desarrollo enfocada  a entender el medioambiente y las consecuencias del fenómeno de la globalización. Promover la conciencia de ciudadanía planetaria y la participación ciudadana. Relación Docente/Discente: Investigación en la escuela.

Tabla 1. Quinta Generación de la Educación  para el Desarrollo (Extracto extraído de Moreno, 2012, 153-154).

Planetariedad cimen­tada en la idea de sentirse parte de una polis mundial donde cada ciudada­no actúa localmente con conocimiento y sentido global; una forma de sentir la Tierra como parte de un todo, los problemas globales en su dimensión también local, como ciudadanos de una entidad completa. La ciudadanía planetaria no se sustenta en homogeneizar sino en respetar la heterogeneidad, característica intrínseca de los grupos humanos, respetando y considerando la diversidad, entendida ésta como riqueza individual y social, ciudadanía crítica, partici­pativa, dialogante, holística y equitativa, donde cada ser vivo juega un papel fundamental y relevante; un papel difícil pero no imposible, que hunde sus raíces en la idea de la ciudadanía cosmopolita.

Asumir la planetariedad es asumir los problemas a los que se enfrenta la humanidad (hambre, pobreza, crecimiento desproporcionado, abuso en el uso de los recursos, cambio climático, lluvias ácidas, guerras, extinción de especies) como propios y ser capaces de crear un proyecto de civilizacio­nes establecido en base a las relaciones de la sociedad (Gutiérrez Pérez, 2003). No es extraño encontrar hoy día, numerosas plataformas ciudadanas que reivindican sus derechos en las calles, la desigual distribución de los recursos, o que se unen por un bien común. Iniciativas que llegan a lugares insospechados del planeta dándole voz a millones de ciudadanos, lo que en otras circunstancias no hubiese sido posible. Iniciativas visibles a través de las redes sociales que están también cambiando la percepción del mundo y las maneras de comunicarnos, y que facilitan esta comunicación planetaria.

Problemáticas y preocupaciones que la Carta Internacional da Educação Geográfica (1992) ha hecho suyas y que existen desde algunas disciplinas, como es el caso de la Geografía, tal y como se revela en recientes Declaraciones Internacionales (Declaración de Roma, 2013). Y es que, “a educação geográfica é indispensável para o desenvolvimento de cidadãos responsáveis e activos no mundo actual e no futuro” (Carta Internacional da Educação Geográfica, 1992, p. 5), y por lo tanto, para formar en una ciudadanía planetaria.

Y es que, si nos acercamos a una visión compleja del mundo, podemos asegurar que el modelo de ciudadano planetario es el que mejor se adapta a las nuevas necesidades que comienzan a surgir para dar respuestas a las problemáticas actuales. Por ello, no podemos perder de vista a las nuevas generaciones, ciudadanos críticos y participativos con quienes la escuela tiene una responsabilidad ineludible: dotarlos de una formación integral rica en valores acordes a las necesidades del mundo en el que viven, dotarlos de valores ciudadanos planetarios.

Proponemos por tanto que la educación tome en consideración la propuesta de ciudadanía planetaria como eje transversal del currículo escolar –a modo de “transversal de las transversales”-, no siendo un contenido más, sino una filosofía de vida. Para ello es necesario adoptar una organización del centro y del trabajo en las aulas coherente con unos principios democráticos, que permita participar a toda la comunidad. En este sentido será preciso un mayor compromiso del profesorado, funcionando a partir de una metodología de investigación-acción acorde a esos planteamientos y que posibilite la transformación educativa. Por lo tanto, no es sino desde la perspectiva de la ciudadanía planetaria desde la que debemos abordar la educación, ya que, “una educación para nuestro mundo tendría que contemplar como finalidad básica el desarrollo de sentimientos de solidaridad y responsabilidad entre los humanos, valores esenciales de una ciudadanía deseable, que ha de ser, necesariamente, de carácter planetario” (Martínez Bonafé, 2003; Souto, 2007; García Pérez y De Alba, 2008).

Hasta ahora la educación se ha entendido como un espacio reservado al profesorado y/o la familia, sin considerar otros espacios y medios que están influyendo en la educación de nuestros niños y niñas,  y en la sociedad en general. Considerar estas limitaciones que tiene la escuela es esencial para problematizar la educación y plantearla como un asunto público de interés general, no es exclusivo de un ámbito determinado, sino del conjunto de la sociedad.

Sin duda es el momento de plantearnos: ¿Es necesaria y posible una Ciudadanía Planetaria hoy? ¿A qué nos referimos cuando hacemos mención a ciudadanía planetaria? ¿Es posible afrontarla como un eje educativo prioritario? ¿Y en la filosofía-proyecto de centro? ¿No estamos pidiendo a gritos esta educación centrada, en definitiva, en las personas? Son estas y otras cuestiones relevantes a las que hay que dar respuesta.


Referencias bibliográficas

~        Comissão da Educação Geográfica (1992). Carta Internacional da Educação Geográfica. Lisboa: Associação dos Professores de Geografia.

~        Declaración de Roma sobre Educación Geográfica en Europa. IV Congreso EUGEO (2013)

~        Fernández Durán, R. (2004). Destrucción global versus regeneración local. La necesidad de frenar y revertir el proceso incontrolado de urbanización planetaria. Rebelión: Ecología. En:  http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3

~        Gadotti, M. et al (2003). Perspectivas actuales de la educación. México: Siglo XXI.

~        García Pérez, F. F. y De Alba, N. (2008). ¿Puede la escuela del siglo XXI educar a los ciudadanos y ciudadanas del siglo XXI? Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, vol. XII, 270 (122). En: http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-270/sn-270-122.htm.

~        Gutiérrez Pérez, F. (2003). Ciudadanía planetaria. En Martínez Bonafé, J. (Coord.). Ciudadanía, poder y educación (133-155). Barcelona: Graó.

~        Martínez Bonafé, J. (Coord.): Ciudadanía, poder y educación. Barcelona. Graó, 2003.

~        Moreno, O. (2012). Educación ambiental y educación para la ciudadanía: ampliando derechos hacia una “Educación Ciudadana Planetaria” (149-164). En N. de Alba; F. F. García y A. Santisteban (Eds.) Educar para la participación ciudadana en la enseñanza de las Ciencias Sociales, vol. I. Sevilla: Díada Editora.

~        Moreno, O. (2013). Educación ambiental y educación para la ciudadanía desde una perspectiva planetaria. Estudio de experiencias educativas en Andalucía. Tesis doctoral inédita. Sevilla: Universidad Pablo de Olavide.

~        Sargatal, M. A. (2001). Gentrificación e inmigración en los centros históricos: el caso del barrio del Raval en Barcelona. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, 94 (66). En http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-66.htm

~        Souto, X. M. (2007). Educación geográfica y ciudadanía. Didáctica Geográfica, 9 (2), 11-32.

~        Taibo, C. (2009). En defensa del decrecimiento. Sobre capitalismo, crisis y barbarie. Madrid: Catarata.

 

Mudar a forma de olhar o mundo

É possível Educar para uma Cidadania Planetária nas aulas?[2]

Olga Moreno Fernández

Universidade de Sevilla

As problemáticas socio-ambientais e as alterações globais já não são algo que as sociedades possam ignorar. Antes de continuar, gostaríamos de destacar a união entre estas duas questões. As primeiras atuam nas segundas e viceversa, encontrando-nos hoje numa encruzilhada, já que é impossível atuar frente às alterações globais sem ter em conta os problemas sócio-ambientais e a inversa.

As alterações climáticas, por exemplo, evidenciam-se dia a dia em inúmeras catástrofes naturais: os polos derretem-se a grande velocidade; as espécies naturais são deslocadas dos seus habitats, cada vez mais agre­didas pela expansão humana; e a lista de espécies em perigo de extinção cresce sem travão, pondo em grave risco os ecossistemas. A estas questões juntam-se outras como a sobreprodução, comercialização de produtos en grandes quantidades que as multinacionais oferecem mais baratas e com menor qualidade, o que conduz à perda de emprego do setor agrário. Sem esquecer problemáticas tão graves como a pobreza em que se veem imersas milhões de pessoas no mundo, ou os processos de gentrificação que se estão a dar nas cidades (Sargatal, 2001; Fernández Durán, 2004; García Pérez y De Alba, 2008; Moreno, 2013). Perante estes factos cientificamen­te demonstrados, pouca margem fica para o ceticismo. Manter um olhar intencionadamente ignorante supõe um grau de imprudência e insulidaridade injustificáveis.

Estas crescentes alterações mundiais, cada vez mais evidentes desde finais do século vinte, ou quem sabe observadas com maior grau de frequência, eviden­ciam a necessidade de avançar inquestionavelmente até uma educação integradora, de que se impregne a comunidade educativa, para criar sinergias com o resto da sociedade, e em que o social e o ambiental formem parte de um mesmo eixo. Consideramos necessário, nas palabras de Taibo (2009, p. 71), girar até ao decrescimento: “... há que reduzir a produção e o consumo porque vivemos  acima das nossas possibilidades, porque é urgente cortar emissões que danificam perigosamente o meio e porque começam a faltar matérias primas vitais”. Os efeitos e consequências da globalização deixam-se notar, pois, em qualquer ponto do planeta.

Portanto, é necessário que esta realidade em que nos encontramos imersos se traslade para o âmbito educativo, de forma a que o aluno seja consciente e consequente de e com o mundo em que vive. Dão-se passos importantes para incluir temáticas relevantes no currículo escolar, é o caso da educação ambiental, a educação para a cidadanía, a educação para o desenvolvimento, a educação para a saúde ou a interculturalidade, entre outras. No entanto, apesar dos esforços, ainda falta muito que andar para conseguir uma transversalidade real, sendo diferentes os graus de complexidade; por un lado, encontramo-nos com déficits na formação dos professores, e por outro com pouca importância que se concede a estas matérias, que podem ser do âmbito de qualquer docente, e que termina invisibilizando-se entre o resto das matérias escolares.

Perante esta situação, mesmo depois de estar conscientes dstas alterações, continuamos a oferecer as mesmas respostas às mesmas perguntas. Não é altura de mudar as perguntas? Não é momento de pensar numa dimensão mais ampla? Se os problemas com que nos confrontamos são de âmbito global, e se nos afetam a todos e todas como cidadãos do planeta, não é o momento de repensar como nos situamos e nos relacionamos com o mundo?

É o momento de propormos uma cidadania planetária, também denominada cidadania global, universal, mundial, ou cosmopolita, que bebe, entre outras fontes, das raízes da denominada quinta geração da Educação para o Desenvolvimento (vere quadro 1). Ainda que a aceção mais comunmen­te utilizada é a de cidadanía glo­bal, consideramos que o termo “cidadania planetária” é mais adequado; com efeito, de acuerdo com Gadotti et al (2003, p. 100),  o global “es­taria muito mais ligado ao recente processo de globalização provoca­do pelos avanços tecnológicos; enquanto a planetariedade, conti­nua sendo un desejo, um sonho que vem de muito mais distante”.

 
 
5ª Geração:
Anos 90 até hoje
 
Enfoque na
cidadanía global
A UNESCO (1990) publica a Declaração Mundial sobre Educação para Todos, incorporando o civismo construtivo global,  como conteúdo escolar a considerar em todo o planeta. Educação para o desenvolvimento centrada em compreender o meio ambiente e as consequências do fenómeno da globalização. Promover a conciência de cidadanía planetária e a participación cidadã. Relação Docente/Discente: Investigação na escola.

Quadro 1. Quinta Geração da Educação para o Desenvolvimento (Extrato extraído de Moreno, 2012, 153-154).

Planetariedade cimen­tada na ideia de sentir-se parte de uma polis mundial, donde cada cidadão atua localmente com conhecimento e sentido global; uma forma de sentir a Tierra como parte de um todo, os problemas globais na sua dimensão também local, como cidadãos de uma entidade completa. A cidadania planetária não se basta em homogeneizar, senão em respeitar a heterogeneidade, característica intrínseca dos grupos humanos, respeitando e considerando a diversidade, entendida esta como riqueza individual e social, cidadania crítica, partici­pativa, dialogante, holística e equitativa, onde cada ser vivo joga um papel fundamental e relevante; um papel difícil mas não impossível, que funda as suas raízes na ideia de cidadania cosmopolita.

Assumir a planetariedade é assumir os problemas com que se enfrenta a humanidade (fome, pobreza, crescimento desproporcionado, abuso no uso dos recursos, alteração climática, chuvas ácidas, guerras, extinção de espécies) como própios e é ser capazes de criar um projeto de civilizações estabelecido com base nas relações da sociedade (Gutiérrez Pérez, 2003). Não é estranho encontrar, hoje em dia, numerosas plataformas cidadãs que reivindicam os seus direitos nas ruas, a desigual distribuição de recursos, ou que se unem por um bem comum. Iniciativas que chegam a lugares insuspeitos do planeta, dando voz a milhões de cidadãos, o que noutras circunstâncias não teria sido possível. Iniciativas visíveis através das redes sociais que estão também mudando a perceção do mundo e as formas de nos comunicarmos e que facilitam esta comunicação planetária.

Problemáticas e preocupações que a Carta Internacional da Educação Geográfica (1992) fez suas e que existem nalgumas disciplinas, como é o caso da Geografía, tal como se revela en recentes Declaracões Internacionais (Declaração de Roma, 2013). E é porque “a educação geográfica é indispensável para o desenvolvimento de cidadãos responsáveis e activos no mundo actual e no futuro” (Carta Internacional da Educação Geográfica, 1992, p. 5), e portanto, para formar numa cidadania planetária.

E é assim que, si nos aproximamos a uma visão complexa do mundo, podemos assegurar que o modelo de cidadão planetário é o que melhor se adapta às novas necessidades que começam a surgir para dar respostas às problemáticas atuais. Por isso, não podemos perder de vista as novas gerações, cidadãos críticos e participativos com quem a escuela tem uma responsabilidade ineludível: dotá-los de uma formação integral rica em valores conformes às necessidades do mundo em que vivem, dotá-los de valores cidadãos planetários.

Propomos, portanto, que a educação tome em consideração a proposta de cidadania planetária como eixo transversal do currículo escolar – a modo de “transversal dos transversais”-, não sendo um conteúdo mais, mas sim uma filosofia de vida. Para tal é necessário adotar uma organização da escola e do trabalho nas aulas coerente com os princípios democráticos, que permita participar em toda a comunidad. Neste sentido, será preciso um maior compromisso dos professores, funcionando a partir de uma metodologia de investigação-ação de acordo com estes pressupostos e que possibilite a transformação educativa. Portanto, não é senão desde a perspetiva da cidadania planetária que debemos abordar a educación, já que “uma educação para o nosso mundo mundo teria que contemplar como finalidade básica o desenvolvimento de sentimientos de solidaridade e responsabilidade entre os humanos, valores essenciais de uma cidadania desejável, que há-de ser, necessariamente, de carácter planetário” (Martínez Bonafé, 2003; Souto, 2007; García Pérez y De Alba, 2008).

Até agora a educação foi entendida como um espaço reservado aos professores e/ou família, sem considerar outros espaços e meios que estão a influenciar a educação das nossas crianças e a sociedade em geral. Considerar as limitações que tem a escola é esencial para problematizar a Educação e colocá-la como um assunto público de interesse geral, não exclusivo de um âmbito determinado, mas sim do conjunto da sociedade.

Sem dúvida que é o momento de colocarmos “É necessária e possível uma Cidadanía Planetária hoje? A que nos referimos quando fazemos menção à cidadania planetária? É possível afrontá-la como um eixo educativo prioritário? E na filosofía-projeto de escola? Não estamos pedindo aos gritos esta educação centrada, em definitivo, nas pessoas? São estas e outras questões relevantes às quais há que dar resposta.


Referências bibliográficas

~        Comissão da Educação Geográfica (1992). Carta Internacional da Educação Geográfica. Lisboa: Associação de Professores de Geografia.

~        Declaración de Roma sobre Educación Geográfica en Europa. IV Congreso EUGEO (2013)

~        Fernández Durán, R. (2004). Destrucción global versus regeneración local. La necesidad de frenar y revertir el proceso incontrolado de urbanización planetaria. Rebelión: Ecología. En:  http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3

~        Gadotti, M. et al (2003). Perspectivas actuales de la educación. México: Siglo XXI.

~        García Pérez, F. F. y De Alba, N. (2008). ¿Puede la escuela del siglo XXI educar a los ciudadanos y ciudadanas del siglo XXI? Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, vol. XII, 270 (122). En: http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-270/sn-270-122.htm.

~        Gutiérrez Pérez, F. (2003). Ciudadanía planetaria. En Martínez Bonafé, J. (Coord.). Ciudadanía, poder y educación (133-155). Barcelona: Graó.

~        Martínez Bonafé, J. (Coord.): Ciudadanía, poder y educación. Barcelona. Graó, 2003.

~        Moreno, O. (2012). Educación ambiental y educación para la ciudadanía: ampliando derechos hacia una “Educación Ciudadana Planetaria” (149-164). En N. de Alba; F. F. García y A. Santisteban (Eds.) Educar para la participación ciudadana en la enseñanza de las Ciencias Sociales, vol. I. Sevilla: Díada Editora.

~        Moreno, O. (2013). Educación ambiental y educación para la ciudadanía desde una perspectiva planetaria. Estudio de experiencias educativas en Andalucía. Tesis doctoral inédita. Sevilla: Universidad Pablo de Olavide.

~        Sargatal, M. A. (2001). Gentrificación e inmigración en los centros históricos: el caso del barrio del Raval en Barcelona. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, 94 (66). En http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-66.htm

~        Souto, X. M. (2007). Educación geográfica y ciudadanía. Didáctica Geográfica, 9 (2), 11-32.

~        Taibo, C. (2009). En defensa del decrecimiento. Sobre capitalismo, crisis y barbarie. Madrid: Catarata.



[1] [1] Este texto es resultado parcial de la tesis doctoral “Educación ambiental y educación para la ciudadanía desde una perspectiva planetaria. Estudio  de experiencias educativas en Andalucía” y de la fase primera de desarrollo del Proyecto I+D+i, con referencia EDU2011-23213, financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia y por Fondos FEDER, denominado “Estrategias de formación del profesorado para educar en la participación ciudadana”, con plazo de ejecución de 01/01/2012 al 31/12/2014.
 
[2] [2] Este texto é o resultado parcial da tese de doutoramento “Educación ambiental y educación para la ciudadanía desde una perspectiva planetaria. Estudio  de experiencias educativas en Andalucía” e da primeira fase de desenvolvimento do Projeto I+D+i, com referência EDU2011-23213, financiado pelo Ministerio de Educación y Ciencia e por Fundos FEDER, denominado “Estrategias de formación del profesorado para educar en la participación ciudadana”, com prazo de execução de 01/01/2012 al 31/12/2014.
 

82 comentarios:

  1. Es posible educar para una ciudadanía planetaria, como bien expresa en el Foro 17. Sin embargo, en los países latinoamericanos y en Argentina, el concepto de educación ambiental es dinámico, es decir, se modifica a la par del de ambiente y también según la percepción de los distintos sujetos sociales y contextos, en distintas dimensiones escalares, no solo la planetaria.

    La educación ambiental, según su concepción actual, es una respuesta duradera que se considera transversal a toda la educación y que aporta un nuevo paradigma que brinda una profunda innovación cultural.

    La educación ambiental es un proceso de toma de conciencia y promoción sociales sobre los problemas ambientales y sus alternativas de solución. Esta definición, es socialmente reconocida por la población en general, por quienes participan activamente en pro del ambiente, por los profesionales, científicos expertos y por los educadores. Sin embargo, hay una distancia notable entre el discurso, es decir, lo que se manifiesta verbalmente y la acción, lo que se hace. La praxis parece no coincidir con las consignas consabidas porque de ser así no sería tan evidente el contraste entre los resultados económicos promisorios y los indicadores de la Tierra amenazada consecuentes con el sobre-consumo y la pobreza, raíz de los problemas ambientales.

    La educación ambiental así entendida puede y debe ser un factor estratégico que incida en el modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad. Por lo tanto, la educación ambiental, más que limitarse a un aspecto concreto del proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida. Ha de ser una práctica educativa abierta a la vida social para que los miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades, en la tarea compleja y solidaria de mejorar las relaciones entre la humanidad y su medio.

    La geógrafa Lara afirma que “el hombre, sujeto del desarrollo, puede intervenir en el territorio en diferentes escalas. La escala local es óptima para la participación”, con lo cual es muy adecuada para realizar experiencias de calidad de aprendizaje-servicio en educación ambiental. Ello no obsta, que los problemas que se tomen como tema de los proyectos se refieran a una dimensión territorial mayor y que, por su jerarquía e impacto social y ambiental, puedan ser tan interesantes para abordar como los problemas locales, tan importantes para nuestras comunidades.

    El compromiso social y comunitario de la educación ambiental involucrará a alumnos, docentes, comunidad educativa y a todos los contextos que la involucren en una preocupación que partiendo del conocimiento y los saberes que se estudian en la escuela salgan de las fronteras del establecimiento educativo para promocionar acciones que tengan un impacto social. La tarea no es fácil porque supone guardar la necesaria distancia entre la tarea que le compete a la escuela y la que le corresponde a la sociedad, además de resguardar a los alumnos y docentes en sus funciones de aprendizaje y enseñanza y no transferirles actividades de las que son responsables otras instituciones y actores sociales. Niños y adolescentes son vectores indiscutibles de la educación ambiental y en general tienen mayor conciencia que los mayores. Sin embargo, su experiencia vital es poca para asumir responsabilidades de los adultos. La escuela cumple funciones estrictas y específicas y no puede convertirse en una institución que cumpla funciones de política ambiental, pero siempre podrá ser una promotora de acciones que trasciendan al ámbito comunitario y social.
    Se trata de un tema tan amplio como nuestro vasto planeta.

    Saludos cordiales,
    Dra. Diana Durán
    Universidad del Salvador
    Argentina

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  2. Los escritos de Olga Moreno y Diana Durán nos hacen ver la importancia que tiene la educación planetaria dentro del contexto general de la ciudadanía. Yo quisiera añadir algunas notas para la reflexión escolar, para reflexionar sobre qué actuaciones podemos llevar a cabo dentro del día a día, para cosntruir una ciudadanía desde el aula.
    Algunas sugerencias
    1.-Plantear actividades que conecten el espacio escolar con planteamientos planetarios. Por ejemplo, los comportamientos del alumnado respecto a la limpieza del centro y a las propias personas que hacen estar tareas (p.e. analizar qué pasa cuando tiran algo al suelo, o hacer juegos divertidos de cartografía escolar: dónde se concentra la suciedad en los centros escolares
    2.-Relacionar los problemas locales (de la ciudada, de la comarca) con los problemas planetarios: qué sucede con el ciclo del agua, con la contaminación sonora, con la regulación aambiental y laboral en los espacios productivos de la localidad. Ello puede dar lugar a introducir actividades como charlas y debates con personas responsables de los vecinos (asociaciones de vecinos, sindicatos). Hablo por experiencia: la ignorancia en los derechos ambietnales es tremenda en la población. O al menos en España y en valencia en particular.
    3.-Cuestionando las noticias y publicidad que aparece sobre "lo verde" y las poplíticas ambientales: ver cómo se construye una explciación para banalizar este contenido
    4.-Estableciendo redes con otros grupos escolar y no escolares para poder analizar la problemática ambiental. En especial ello facilita una perspectiva interdisciplinaria y de relación entre la educación formal y no formal. A nosotros en el IES Ballester Gozalvo de Valencia nos ha funcionado.
    Son ideas para provocar un diálogo con otros profesores que seguro hacen actividades y tareas semejantes
    Un saludo
    Xosé M. Souto

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    1. Estimado prof. Souto
      Seria possível detalhar a experiência do IES Ballester Gonzalvo de Valencia?
      Saludos,
      Silvia A.S. Fernandes

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    2. Paréceme importante iniciar un debate sobre aspectos concretos do que fazemos nas aulas de ensino. No caso do Instituto (assim chamamos nós aos Liceos de Secundaria superior) Ballester Gozalvo o que fixemos foi principale dois trabalhos complementários
      1.-Análise das redes soaiais de colaboração entre as pessoas. Foi um trabalho desenvolvido coa ajuda do departamento de Sociologia da Universidade de Valância, pois quixemos avaliar as ligações que se estabelecíam entre as pessoas para superar as crisis e problemas do quotidiano. Assim realizamos um estudo coa associação de vecinhos para verificar cómo superavan os conflitos e problemas as pessoas, superando as fronteiras administrativas; por exemplo no caso das pessoas com familia longe. Igualmente avaliamos o labor da associação de vecinhos para colaborar na educação das pessoas, em especial através da cração de reunións de pais/mais de familia
      2.-En segundi lugar visitamos os lugares de cultivo de pequenos agricultores que fazíam uma agricultura ecológica que levaban directamente aos fogares, para evitar intermediarios. Isto estudámolo en Geografia em Secundària, como tambem a experiència anterior, coa ajuda do Departamento de Engenieria Agraria da universidade, que orientava a produção com estudos de loita biológica, para evitar o uso de produtos químicos.
      Estas dois experièncias lograrom um gran éxito entre os alunos de 16 a 18 anos, pois poideron comprovar a utilkidade do conhecemento social para melhorar a vida das pessoas
      Agardo que me explicara bem nesta koine que utilizo
      Xosé M

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  3. La formación de una ciudadanía planetaria exige el replanteamiento de algunas prácticas educativas de quienes trabajamos con niños y jóvenes, plateo a continuación unas cuantas.
    Utilizar el saber de la comunidad y sus problemáticas para construir el saber escolar. Un reclamo muy reiterativo de los estudiantes de secundaria, es que aquello que la escuela “enseña” en muchos casos nada tiene que ver con su vida diaria, con sus necesidades, con sus intereses , si los problemas de contaminación de la vereda, las jornadas de limpieza y arborización del barrio, hacen parte de la escuela, se logra no solamente una mayor motivación sino también mayores aprendizajes; es importante que aquellos aspectos del entorno que inquietan, generan intereses, preguntas y cuestionamientos de los estudiantes hagan parte de sus actividades de clase.
    También se hace necesario romper con diseños curriculares en los cuales las áreas del conocimiento se han segmentado como si no tuvieran nada que ver la una con la otra. La enseñanza a partir de problemas podría ser valiosa en este propósito, problemáticas que ya viven los estudiantes como el aumento de la temperatura y variaciones climáticas que se traducen en inviernos y veranos muy fuertes, pueden ser abordados desde diferentes asignaturas, una integración del currículo y de las actividades de aprendizaje podría favorecer el aprendizaje tanto de los problemas del ámbito local y global.
    Es necesario superar la cultura escolar del interés por las valoraciones o notas más que por el aprendizaje real, esto requiere de una mayor motivación de los estudiantes por ser protagonistas de la solución de los problemas de su comunidad, preocupación de los jóvenes por aportar al bienestar comunitario y planetario, actividades de formación política como foros estudiantiles de temas locales y globales, actividades que propicien el conocimiento y posteriormente el cuestionamiento a las instituciones y organizaciones estatales y de la sociedad civil, convertirían a la escuela en un espacio de construcción colectiva de estudiantes, cuerpo docente y comunidad.
    Nancy Palacios Mena

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  4. Caio Kraide Gaeta4 de enero de 2014, 21:23

    Como aluno de graduação, ao pensar sobre cidadania planetária e seu exercício na escola, posso apenas considerar minha experiência como ex-aluno ou as poucas horas de experiência como estagiário da licenciatura – enquanto prática escolar – além do fundamento teórico. Reconhecendo a limitação, sigo com alguns pontos talvez passíveis de discussão.
    É usual transplantar concepções acerca de soluções político-sociais amplas ao plano particular da educação. Para que essas discussões não pairem no ar, demanda-se a prática de confrontar com a concretude específica da escola em questão a teoria sugerida. Nesse caso, trata-se da conciliação entre a sugestão de cidadania planetária, vista como a que melhor atende às necessidades do tempo presente, e a educação mundial. Há de se pensar, talvez, em que educação estamos pensando, uma vez que o conceito de cidadania não se realiza como um produto comum distribuido em recipientes idênticos pelo mundo, mas, antes, assume formas diversas de acordo com as especificidades sociais de onde se vivencia essa cidadania. Isso implica em perguntar: quão suficientes podem ser o educador e o educando locais, no exercício de uma cidadania planetária?
    Temos que a democracia no Brasil – e em cada país, com suas particularidades - é um termo que demanda ressalvas. A manifestação plena dos deveres civis é colocada em dúvida não somente por uma questão tecnológica (ou de desconhecimento das técnicas), mas por uma impossibilidade intencional, fomentada no interior da instituição política, da participação popular. É claro que esse é um assunto que será banalizado na proporção que intentamos resumir aqui, mas cabe ressaltar que o exercício da cidadania, ainda em sua concepção “pura”, carrega um problema inicial;
    A divisão social do trabalho em escala global reserva para os países subdesenvolvido tarefas pouco desejáveis pelos economicamente – e militarmente, em principal – dominantes. Sabemos da usurpação da força de trabalho ou, naquilo que cabe mais ao aspecto ambiental, das taxas de emissão de carbono, viabilizados pelo livre mercado, já bem apontados por Carlos Walter Porto-Gonçalves. As complicações da relação social em escala global apresentam outro aspecto do problema que tento enfim sintetizar;
    O grau máximo de exercício da cidadania, por vezes (e reafirmo que digo em nome da específica situação que minha vivência permite), não se concretiza nem em nível local. Não por ausência de um conteúdo que informe o educando de seus direitos, mas pela dificuldade política presente em interferir nos processos vigentes, de materializar a consciência apreendida. Como pensar então, uma nova forma de olhar o mundo, senão próxima dos velhos paradigmas político-econômicos? Sabemos que a proposta de Desenvolvimento Sustentável converge com uma concepção utilitarista da natureza, em consonância com a economia neoliberal. Devemos nos atentar então ao ponto em que a educação incide, já em sua forma primeira, à uma cidadania restrita. A internacionalização dos deveres nasce da necessidade dos países dominantes. Frente a isso, a cidadania planetária pode emergir por diversos posicionamentos: seja numa compreensão crítica, onde a eficácia se realiza na possibilidade de interferência política, econômica e ambiental nas problemáticas globais, ou numa compreensão passiva, que contempla os lugares que compõem o sistema mundo em globalização enquanto assume seu posicionamento como limite inexorável.

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  5. Do debate sobre a educação ambiental, objeto do fórum 17, destaco os seguintes pontos:
    1. No último comentário, o estudante brasileiro Caio, ressalta que devemos discutir a concepção de cidadania planetária e desenvolvimento sustentável, tendo em vista que a cidadania e a democracia são elaboradas em contextos nacionais e deste modo decorrem da formação do estado nacional e da sociedade. Por sua vez, o desenvolvimento sustentável, como já apontado por pesquisadores de diferentes países, é recorrentemente associado às práticas de consumo, muitas vezes induzidas por empresas mundiais que desejam instituir e difundir a “economia verde”.
    2. Diante desse cenário, temos, como educadores, o desafio de promover uma educação crítica, que possibilite a conscientização e formação de uma cidadania que suplante o nível local e nacional e que auspicie a cidadania planetária. As propostas apresentadas pelo prof. Xosé Souto, seguem esta direção, ao sugerir o debate crítico de notícias e reportagens veiculadas pela mídia, estabelecer relações entre os problemas locais e mundiais, analisar a problemática ambiental numa perspectiva interdisciplinar.
    3. Longe de ser uma proposta de única via, considero pertinente aprofundarmos essas propostas neste fórum e se possível, partilharmos experiências de ensino que sigam nessa direção.
    Saudações a todos,
    Silvia A. Sousa Fernandes

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  6. São evidentes e também catastróficas as ações destrutivas perante a natureza, poluição da água, desmatamento, poluição do ar e tantas outras que temos contato cotidianamente seja pela televisão ou não.
    Temos então que perceber o que queremos quando falamos em sustentabilidade? Um simples fechar de torneiras quando se está escovando os dentes se compara minimamente com a quantidade de água utilizada pela grande industria para por exemplo esfria seu maquinário? Agua esta que não está destinada a nenhum fim de sobrevivencia do ser humano? Não que nossas ações individuais não devem ser mudadas mas quando falamos em cidadania planetaria e em sustentabilidade para mim fica a impressão que estamos lidando com problemas individuais e nao estruturais da sociedade capitalista.
    A cidadania é propria da sociedade burguesa, nela temos a ilusão de que nos efetivamos democraticamente e socialmente em um sistema opressor e desigual, ora se queremos realmente mudanças efetivas no planeta temos que lidar com as questões ambientais também por uma perspectiva revolucionária. Que adianta não lavarmos nossas calçadas com a mangueira se os grandes produtores gastam centenas de litros de água, que no caso brasileiro, vira muitas vezes soja para alimentar o gado norte americano.Precisamos repensar nossas praticas e o que queremos para o planeta.
    Pensando no contexto de sala de aula precisamos então pensar como fazer as/os estudantes perceberem que o problema também está nas grandes indústrias, nos grandes produtores, na produção exacerbada e na quantidade de lixo que a sociedade capitalista produz diariamente, em sala de aula devemos incentivar para que os limites impostos pela cidadania que limitam nossa ação de transformação possam também ser quebrados e redirecionados para a raiz do problema atual.
    Como também a escola reproduz nossos habitos poluidores e destruidores sem ao menos percebermos e como podemos na vida cotidiana dar o devido enfoque para as questões ambientais. Precisamos de uma preocupação planetária sim, mas a cidadania ao passar da história se mostra como um impedimento para mudanças efetivas.

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  7. Estimados colegas do Geoforo

    Levando em consideração os apontamentos feitos pela Renata, estudante brasileira, considero importante ressaltar que, no Brasil, foi aprovada recentemente legislação sobre logística reversa. Ou seja,ao produzir determinada mercadoria e fazer chegar o produto ao consumidor, precisa se preocupar com os resíduos da produção industrial. Com isso, espera-se que parte dos problemas ambientais decorrentes da atividade industrial (lixo, embalagens, descarte de produtos tóxicos já usados) seja assumido como responsabilidade da própria indústria. As atividades de logística reversa iniciadas com o recolhimento de pilhas, baterias e pneus, por exemplo, se estendem, agora, aos demais setores da indústria.
    Um questionamento que se faz é em relação aos produtos importados: quem fica responsável pelos resíduos pós consumo? A indústria multinacional? O importador?
    Enfim, essa nova legislação é mais um passo na tentativa de responsabilizar a indústria por suas atividades de estímulo ao consumo, o que é, também, um passo para a educação ambiental e o consumo consciente no Brasil;
    Saudações a todos,
    Silvia A.S.Fernandes

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  9. No cabe duda que vivimos en una sociedad mundial conectada en la que nuestros actos tienen repercusión no solo en un ámbito cercano sino a escala global, y el problema ambiental, por tanto, no es una excepción.

    Por ello estoy de acuerdo en la necesidad de concienciar desde las escuelas a los alumnos y futuros ciudadanos de pleno derecho sobre esta realidad, trabajándose como una materia transversal y dándole la importancia que se merece. El problema, desde mi punto de vista, radica en que tal y como se entiende el sistema educativo por casi todos los agentes del mismo, las materias están totalmente desconectadas entre si y de la realidad misma. Por ello antes que llevar el debate a si hay que ver la propuesta de ciudadanía planetaria como eje transversal del currículo o como una filosofía de vida, sería mejor replantearse si la educación actual crea ciudadanos responsables y participativos, con capacidad crítica y consciente de sus actos. Si la respuesta es no, los esfuerzos deberían orientarse en ese sentido, el cual, no es contrario a lo que se ha expuesto, pues si se educan ciudadanos responsables es casi inherente que estos acaben desarrollando una conciencia ambiental y planetaria.

    Pero, entiéndanme, no descarto como gran meta que con una evolución positiva y un gran esfuerzo por parte de todos los que componen la comunidad educativa no se pueda llegar a esa “ciudadanía planetaria”. Como se suele decir antes de correr hay que aprender a andar, y en la actualidad muchísimos de los alumnos tanto de secundaria como de primaria, no son capaces de ver mas allá de los muros de sus centros durante las horas lectivas y cuando salen de esos mismos centros no ven la necesidad de aplicar conocimientos que prácticamente “solo sirven para aprobar exámenes”, como hace poco me comentó un alumno de 1º de bachillerato. Es por tanto necesario comenzar a concienciar al alumno sobre lo más cercano, que además despertará su curiosidad, para poco a poco ampliar su visión hasta esa conexión planetaria que nos une y nos atañe a todos.

    Espero no haberos aburrido y disculpad porque esta es mi primera intervención y no estoy muy seguro de si esta es la dinámica del foro.

    Un saludo

    Luis del Moral

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  10. la inclusion de temas tranversales en laa enseñanza de las ciencias sociales supone considerar que los procesos de enseñanza afectan tanto al componente cognoscitivo como la esfera de los intereses del alumno patiendo de las creencias , sentimientos y aprendizajes previos . Para ello es necesario que el profesor proponga situaciones que pongan en conflicto sus creencias y conocimientos . Esto exige la organización del trabajo del aula en torno al debate, expresión pública e implicación emocional en torno a temas susceptibles de conectar con la esfera de los intereses del alumno . Se han de considerar en estos debates la legitimidad de nuestras acciones y de las instituciones responsables de potenciar valores positivoss en torno a estos temas transversales . El alumno ha de definirse tras una reflexión sobre sus opiniones, valores o actitudes . Por poner un ejemplo , si de lo que se trata es de educar al alumno en valores de tolerancia , se pueden plantear actividades en torno a la polémica acaecida en Francia en 1989 por el uso del velo islamico ( chador ) en las escuelas públicas francesas . Puede que algunos alumnos defiendan que en la escuela pública , en un Estado aaconfesional , no deben ermitirse diferencias que pongan en cuestión la convivencia en un plano de igualdad . Otros opinarán que debe acogerse a todo tipo de alumnos con sus diferencias . ¿ Cómo vivir´ían los alumnos la prohibición se fuesen musulmanes ? El alumno debe ponerse en el lugar de otro y reflexionar acerca de este conflicto antes de aventurar una opinión . En eso consiste en parte el tratamiento de los temas transversales . Enfocar la enseñanza desde una perspectiva globalizada , con gran implicación del alumnado para avanzar hacia unas conclusiones que le comprometan afectivamente para que actúe sobre el medio a corto y largo plazo , esa es la tarea primordial .
    Angel Fernandez Espigares

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  11. Estoy de acuerdo con lo comentado hasta el momento, pero cuidado con plantear actividades que presenten un problema social y cultural actual. Los docentes deben "formar" a ciudadanos en valores democráticos, pero nunca adoctrinar, ya que ellos deben generar sus propias opiniones a partir del contenido tratado, esa capacidad crítica de la que habla Luis.
    En cuanto a los temas transversales, en concreto, la educación ambiental debe ser incluida en el currículum, no de forma secundaria, como lo hacen la mayoría de libros de texto, si no de forma esencial para que los alumnos/as puedan crear su propia teoría y opinión sobre los problemas actuales a partir del contenido, así podrán ir de lo más cercano y próximo, algo que pueden conocer más fácilmente, hasta llegar a los contenidos más generales.
    En cuanto a la educación ambiental, y otros temas transversales, son esenciales este tipo de problemas actuales y cercanos para los alumnos para crear su propia identidad con respecto a estos problemas, y a partir de contenidos, por ejemplo, ¿se podrían explicar ciertos problemas ambientales a partir de obras de arte?; ¿se podría explicar la igualdad de género a través del nuevo descubrimiento de Altamira, sobre que la mayoría de las manos pintadas eran de mujeres?, etc.
    He pretendido poner ejemplos de Historia del Arte para plantear algo olvidado dentro de las Ciencias Sociales

    Victoria Baquero García, alumna del MAES Sevilla

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  12. Una cuestión fundamental es el tipo de ciudadanía que necesitamos para el futuro, lo que requiere establecer los pasos a seguir para implicar a la mayoría de los colectivos sociales, y no sólo a los relacionados directamente con la educación. El diseño de los contenidos curriculares debería ir precedido por diagnóstico necesidades ciudadanía en el futuro .

    Para ello debe capacitar a los humanos para aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.
    La escuela debe vincularse más a la realidad social, recuperar su sentido comunitario, única forma de poder contribuir a que los estudiantes reconstruyan su conocimiento y articulen conductas, vivencias, valores (Es urgente “reconstruir las comunidades humanas. Uno de los obstáculos para la creación de este sentido de comunidad es el déficit participativo consecuente a la desmovilización social actual, consecuente al auge del individualismo, la declinación de las propias responsabilidades en sistemas representativos y otros fenómenos destructores del sentido comunitario, del interés común en beneficio del individual, de la disolución progresiva del tejido social en unidades de consumo. La educación pública queda relegada a producto de consumo, fomentando la competitividad como garantía de eficacia.
    El crecimiento económico se basa en cargar sobre terceros las consecuencias de la acumulación, lo que suele denominarse externalidades negativas (esto es, exteriorizar los efectos internos), y estas se cargan sobre la naturaleza y sobre los más pobres. Toda la actividad económica tiene un impacto ambiental y social. La adquisición y acumulación de la riqueza se consigue gracias a la apropiación de los recursos naturales y a la transferencia a “terceros” de los impactos negativos, por lo tanto el docente debe inculca al alumno valores basados en solidaridad y en las desigualdades sociales.
    Es urgente y necesario cambiar este estado de cosas, este mundo al revés que nos ofrecen como modelo a seguir. Son necesarias profundas transformaciones a escala local, regional y continental en el modo de producir, en el modo de consumir, en el modo de vivir, en el modo de decidir y en modo de repartir. Estas transformaciones y reformas urgentemente necesarias son también posibles, aunque nos hagan comulgar con su sistema con ruedas de molino y nos lo presenten como un hecho consumado. Esta manera de que funcione el mundo no es inexorable. La solución pasa por una decisión política y un nuevo orden económico. El mercado y el sistema capitalista global no está regido por ninguna mano invisible, tiene actores bien concretos y políticas muy decididas para su consecución.

    Pilar Burgos Díaz, alumna del MAES ciencias sociales . centro internacional Universidad de Sevilla.

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  13. ¿ Que si es posible incorporar a la enseñanza de las Ciencias Sociales los “contenidos” de los temas transversales? El mismo nombre de CCSS implica, en su propia naturaleza y denominación, el tratamiento de la transversalidad. ¿Acaso hay algo más transversal que lo social?. Si realmente tratamos las Ciencias Sociales, es fácil entender esto.

    No lo es tanto, si, como a menudo, entendemos las CCSS como una suma de Geografía + Historia en el sentido decimonónico en su acepción más peyorativa, separadas y no integradas, descriptivas y sujetas a un esquema encorsetado de hechos, fechas y conceptos asépticos y no cercanos a la realidad del alumno, sin ejemplos que le sirvan para reconocerse como parte de esa “Cultura”, esa que se nos quiere imponer en lugar de hacernos partícipe de ella, porque lo somos, de hecho, porque todos formamos parte de esto.

    Es por ello que tenemos, al respecto, derechos y responsabilidades, posibilidad de disfrutarla pero también de criticarla y modificarla. Como docentes, es nuestra responsabilidad transmitir ese mensaje, un mensaje de posibilidades, de información bien construida y a la vez cercana a nuestro mundo.

    Los contenidos transversales no son marginales, como figuran en algunas programaciones, atraviesan, como la palabra indica, cada una de las asignaturas que estudiamos y de las que deberíamos aprender. Porque incorporar la transversalidad implica su comprensión, su aprendizaje y no su estudio. Implica la capacidad de producir, deducir y relacionar a partir de ello, y no su memorización sin sentido.

    Es contradictorio y tremenda paradoja, que en un mundo donde lo “global” se sobreentiende y escucha en todas partes, no acabemos de entender que todo está relacionado, y nos empeñemos en separar en lugar de integrar.

    El acercamiento crítico a la realidad local y global, el desarrollo de un pensamiento que entienda las complejidades y que sea capaz de construir identidades propias, diferentes pero también convergentes, capaz de analizar conflictos y también de proponer soluciones y alternativas, ya sea de un signo u otro, argumentadas y basadas en principios de respeto y democracia, sin proselitismo ni adoctrinamientos, todo ello es transversal, tanto como la educación ambiental tan simple e importante como el tomar conciencia de donde vivimos y el impacto que causamos o que se nos puede causar.

    Es posible incorporarlas, es posible hoy y además, es necesario, y, lo más importante, a mi entender, es que, además de en gobiernos, sistemas y grandes estructuras, está en nuestras manos, no nos dejemos llevar por la inercia del “nada se puede hacer porque ya está impuesto”, el sistema se compone de miembros y en cada uno de nosotros hay una parte importante y crucial en la acción. No lo olvidemos.

    Laura de Vega Durán. Alumna de MAES CCSS, Universidad de Sevilla

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  14. Estoy totalmente de acuerdo con lo de convertir a los alumnos en ciudadanos críticos. Serán los profesores lo que aporten las pautas a seguir, otorgándole al alumno la posibilidad de crearse su propio criterio. El profesor es quien debe guiar este pensamiento, suprimiendo el velo social que existen sobre muchos temas actuales que repercuten en todo el mundo. De esta forma deberíamos seguir el camino de otorgar luz a problemas que siempre vemos alejados de nuestra realidad más inmediata precisamente invirtiendo este hecho, acercando al alumno los problemas cercanos locales para que, a partir de aquí, descubran que atañen a todo el planeta.
    La tendencia actual es la de presentar una visión demasiado sesgada y estructurada por materias a unos alumnos que no llegan a crearse una imagen global sobre un determinado problema. Podríamos encontrar resultados positivos en este campo tratando estos temas desde diferentes perspectivas y siempre en relación con su realidad más cercana.
    A modo de conclusión podríamos decir que el papel más importante del profesor, más que mero transmisor y evaluador de conocimientos, es el de formar en valores. Es solo mediante esta formación con la que podemos crear a ciudadanos que empaticen, que sean respetuosos, tolerantes y conscientes de los problemas que atañen a la sociedad global en todo su conjunto. Como bien se dice en el artículo “La ciudadanía planetaria no se sustenta en homogeneizar sino en respetar la heterogeneidad”.

    Joaquín Muñoz Caro, alumno del MAES, Universidad de Sevilla

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  15. La educación integradora que estamos comentando debería ser abordada desde todos los ámbitos de influencia social que tienen los jóvenes: grupo de iguales, familia, medios de comunicación... Algo utópico, a priori. Pero, evidentemente, el papel del docente es clave para que integren la idea de que los problemas socioambientales que les afectan en su día a día se extrapolan a nivel planetario.

    De hecho, es posible que sea el único ente que le pueda acercar a ese conocimiento crítico global que planteamos. Desde luego la sociedad propiamente dicha, gobernada en estos tiempos por la publicidad y los mass media, no van a ayudar en esta tarea. Y es que los grandes grupos político-empresariales cuentan con numerosos tentáculos para seguir modelando una ciudadanía dócil y acrítica con los movimientos del poder.

    Estoy de acuerdo con Luis en que la gran dificultad estriba en que son los propios alumnos los que no ponen de su parte ya que se limitan a ir al instituto como una obligación para aprobar, no queriendo ver más allá de la realidad que tienen ante sus ojos. Supongo que la mayoría de nosotros también éramos así en la convulsa etapa adolescente.

    En un primer momento el reto del personal docente podría ser animar al consumo de medios y textos alternativos a los convencionales y que los alumnos vayan cuestionando lo que les transmite a diario la caja tonta. Sería un buen primer paso para construir una educación planetaria consciente y crítica.

    Baldomero Pozo Osuna. Alumno del Máster MAES (Universidad de Sevilla)

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  16. Concordando com a generalidade das intervenções sobre educação planetária, vale a pena relembrar o que tem sido a posição da Comissão de Educação Geográfica da União Geográfica Internacional em sucessivos documentos internacionais.
    Em 1992, a Carta Internacional da Educação Geográfica, referida por Olga Moreno, invoca a Carta das Nações Unidas, Declaração Universal dos Direitos do Homem e outros documentos da ONU, para colocar no centro da educação geográfica vários problemas territoriais à escala planetária, os de ordem ambiental como também aqueles de âmbito social, como a alimentação e a forme, as desigualdades sociais, os direitos humanos, os apátridas ou o crime. Se outras partes do documento podem ser consideradas até de algum desinteresse, o discurso inicial da Carta Internacional, inexplicavelmente pouco divulgada no mundo ibero-americano, é completamente inovador e justificaria, por si só, que este documento merecesse a maior atenção entre os especialistas no ensino de Geografia.
    Infelizmente, a Declaração Internacional da Educação Geográfica para a Diversidade Cultural, de 2000, adota o velho discurso culturalista: enfatiza o tradicional discurso da tolerância e compreensão entre os povos, mas esquece que o mesmo não é possível na persistência das desigualdades sociais, denunciadas na Carta Internacional de 1992.
    A Declaração de Lucerna sobre Educação Geográfica para o Desenvolvimento Sustentável relembra a Carta Internacional da Educação Geográfica (de resto, o primeiro autor da Declaração, H. Haubrich, era o presidente da Comissão da Educação Geográfica em 1992) e explora, de forma interessante, o contributo da educação geográfica para o desenvolvimento sustentável, de uma perspetiva ambiental, mas surgem desvalorizadas, uma vez mais, as questões sociais.
    A UGI tem dificuldade em desenvolver um discurso coerente e consistente sobre o contributo da educação geográfica para a educação planetária – mas este continua a constituir um importante desafio.
    Sérgio Claudino

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  17. Parece todo genial en el texto, y la idea e intención del mismo es sin duda muy importante, la cual defiendo y creo que debería ocurrir. Partiendo de esto:

    Creo sinceramente que estamos muy lejos de ese tipo de educación planetaria (o global). Para empezar, creo que los alumnos están muy alejados de muchos de esos temas, aun cuando los viven día a día, haciendo referencias al texto, la educación para la ciudadanía, desde el punto en que yo lo he podido observar, no toca ninguno de los puntos importantes de la globalización. Por otro lado están los problemas que se comentan, como la descongelación de los polos, especies desplazadas de sus hábitats, o macroempresas explotadoras de recursos humanos para abaratar precios, a mi modo de vista, están muy lejanos del alumno. Sin duda, creo que saben lo que ocurre, por que los medios de comunicación e incluso algunos centros comprometidos con la causa se lo hacen llegar. Pero a un alumno de un instituto céntrico de alguna ciudad Española, realmente ¿le afecta directamente? o mejor dicho, ¿Saben que les afecta?
    A mi humilde modo de verlo, la idea sería hacerles ver como esos cambios pueden cambiar su "plácida" vida, algo mucho más complejo, y que imagino que es un subtema que no trata explicitamente la entrada, pero que sabe que está ahí.
    Los profesores por su parte, creo que en la gran mayoría no están realmente comprometidos con esta causa, e imponerles ahora que sus alumnos deben comprender la globalización y los problemas planetarios para con estos conocimientos formar ciudadanos más comprometidos y conscientes de lo que ocurre en su mundo, pasa por ser una tarea muy complicada.

    Para acabar, no se si he sido un poco pesimista, o descuidado en mis comentarios, y me gustaría que se me rebatiera y pudiera cambiar de opinión. La idea de implantar una educación planetaria, desde mi punto de vista, es totalmente necesaria, dado que en esta "época" de la comunicación en que vivimos*, el Mundo es un hábitat enorme y de todos, todos conectados y todos necesitamos de los recursos que el planeta nos ofrece, pero antes que enseñarlo así, aunque transversalmente, creo que habría que acercar de algún modo al alumno esa idea de integridad, apartando muchas ideas "nacionalistas", y esto, si que lo veo realmente complicado.

    Me retiro ya, con una sensación de no saber si me he llegado a expresar claramente, o si no he llegado a entender del todo la propuesta de la entrada, pero intentaré seguir más la discusión, y debatir con ustedes.

    F. Javier Rebolo. Alumno del MAES (Universidad de Sevilla)

    *no creo que sea tema de este foro, pero me gustaría también matizar que este mundo del que hablamos realmente no me parece de todos. Me parece afortunadamente para algunos, y desafortunadamente para otros, un mundo en el que solo "vivimos" unos cuantos países. Aun así, esos países que lo formamos, deberíamos cuidarlo.

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  18. Buenas,

    Bajo mi punto de vista, nosotros como profesores debemos educar en valores porque nuestra materia, las Ciencias Sociales, engloba esos valores, no tiene sentido que enseñemos el temario obviando las realidades de pobreza, problemas medio ambientales o diferencias sociales que azotan nuestro mundo día tras día. Los alumnos para entender la evolución histórica/geográfica han de ser conscientes de las situaciones pasadas y de la realidad actual, no sólo en cuanto a conceptos y fechas, sino en cuanto a todos los aspectos sociales. Por lo tanto, considero vital y no opcional el hecho de que esa educación para la ciudadanía y conocimiento de todos los problemas actuales sean parte del diario de clase. Para ello, evidentemente los profesores tienen que poner de su parte, actuando como guías e intentando que los alumnos conecten con esa imagen del ciudadano activo, el resultado seguro que sería muy gratificante y satisfactorio.
    Una idea podría ser trabajar temas que los alumnos consideren interesantes y cercanos, problemas que ocurren en su ciudad con los inmigrantes o el paro que tanto ataca a España, asuntos que probablemente viven en su día a día y que les va a llamar la atención haciendo que no vayan al instituto como simples paseantes de libros que memorizan sin parar en clase de sociales, sino alumnos participativos y activos que relacionan lo que ven en clase con la realidad actual.

    Paula Castilla Ríos,

    Alumna del MAES Universidad de Sevilla

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  19. No sólo creo que es posible tratar los temas transversales en el contenido de las Ciencias Sociales, sino que creo que es deseable y estrictamente necesario. Es más, creo que hay que ir más allá. Si se supone que la escuela educa persiguiendo un modelo de individuo - ciudadano deseable, ¿No urge que ese proyecto vaya encaminado a un ciudadano de conciencia global, planetaria, sabedor de que cualquier problema que afecte a un rincón del mundo tiene repercusiones sobre el rincón que él mismo habita? Por otra parte, ¿No debería servir la escuela para ayudarnos a analizar, entender y explicar mejor el mundo en el que vivimos?
    Por todo ello creo que los temas transversales, más allá de tener que ser tratados en una u otra asignatura, deberían ser los verdaderos protagonistas, deberían ser el eje vertebrador de lo que aprendemos en la escuela. De tal forma que el contenido de las disciplinas se pongan al servicio de un mejor conocimiento del mundo actual, que se use uno u otro contenido disciplinar teniendo en cuenta qué aporta para la comprensión de los procesos y problemas que acontencen en el mundo y que nos afectan a todos. Todo ello, porque creo que sólo un buen conocimiento sobre lo que pasa nos lleva a la concienciación de que es necesario el cambio para que nuestro planeta sea sostenible, no sólo en sentido ecológico, también social, de derechos, libertades... y la concienciación, a su vez, a la acción para el cambio, a querer aportar nuestro "granito de arena".
    Patricia Hernández. Alumna del MAES de la Universidad de Sevilla.

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  20. Buenas tardes,

    En mi humilde opinión incluir los temas transversales compete a todas las asignaturas, pero a las CCSS más aún. Enseñamos una materia que se presta muy bien a trabajar estos temas, es más creo que son inherentes a la misma. Para reseñar su importancia pongo un ejemplo personal. Actualmente me encuentro dando prácticas en el IES Antonio Domínguez Ortíz, ubicado en las Tres Mil Viviendas (uno de los barrios marginales de Sevilla); la materia que imparto es Ciencias Sociales, en 4º de ESO. Por el contexto socioeconómico y cultural en el que se encuentra, el centro presenta una serie de particularidades. Una de ellas es la difícil convivencia entre el alumnado, estamos ante jóvenes impulsivos a los que les cuesta resolver los conflictos sin recurrir a la violencia. Desde las CCSS y, en concreto desde la Historia( mi campo) podemos trabajar la cultura de la paz y el rechazo a la violencia; a través de ejemplos del pasado (Guerras Mundiales, Imperialismo, etc.) y actuales (Siria, Ucrania, etc.) podemos tratar esto, siempre intentando conectar los contenidos con la realidad social del alumno/a. Otro de los grandes problemas del instituto, de nuevo por el contexto sociocultural, es la actitud machista del alumnado: la mujer en las tareas del hogar y el hombre trabajando fuera. Ante esto, es de obligado tratamiento por parte del docente el tema de género; las CCSS son idóneas para ello. El profesor/a, desechando el enfoque tradicional y recurriendo a un enfoque de género, podría hacerle ver a su alumnado el papel de la mujer en la historia y la actualidad, reivindicando su figura.
    Para terminar, otro de los problemas (aunque hay muchos más), es el barrio en general, hay una gran cantidad de espacios libres desaprovechados y deteriorados, dándose una falta de mantenimiento de las escasas zonas verdes y de ocio. Incluir los problemas ambientales en las lecciones es clave, trabajando así la educación ambiental con unos chicos/as que ven cómo cada día sus calles están llenas de basura o no tienen parques para disfrutar. Si logramos concienciar a los educandos, serán capaces de asumir todo este tipo de situaciones descritas como algo injusto e insostenible, ergo reaccionarán.
    Así pues, estoy convencido de que las CCSS deben servir en la formación integral del individuo, para convertirlo en un ciudadano que asuma responsabilidades. Si no trabajamos temas transversales nuestra asignatura se convertirá en un cúmulo de conocimientos fríos y desligados de la actualidad. La tarea que se nos encomienda como educadores es la de formar a personas críticas y con valores, pero si pretendemos conseguir tal objetivo debemos sensibilizar y concienciar. De nada sirve conocer que en 1914 se inició la Gran Guerra si no aprendemos a repudiar la violencia y comprender la paz.

    Basilio Narváez Villalón, alumno del MAES de la US

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  21. Dejando un poco de lado las teorías decrecentistas con las que no estoy de acuerdo, así como el tema de estar viviendo por encima de las posibilidades, que creo que no es el caso de la mayoría de la población, me gustaría decir que sería necesaria una Ciudadanía Planetaria vista como una toma de conciencia de los problemas globales, tales como la degradación del medio ambiente o el cambio climático. Problemas que no pueden resolverse cambiando una pequeña pieza en un rincón del planeta.

    Sin embargo, podemos encontrar algunos límites. La educación planetaria es un tema en el que habrían de jugar un gran papel las familias, los medios de comunicación y la sociedad en general. En este sentido, ese apoyo externo juega un papel fundamental. La escuela no lo puede todo. Esto nos lleva a las resistencias que podemos encontrar en el alumnado y en la sociedad en general, donde las visiones localistas de la realidad están muy asentadas. En este sentido, aunque un momento de crisis económica como el actual sería especialmente propicio para un cambio de modelo, encontramos también, por el contrario, el inconveniente de que cuando las personas tienen problemas, lo que suele salir reforzada es su perspectiva más cercana: la local. Pero esto aumenta, más si cabe, la importancia de una educación planetaria.

    Finalmente, comentar que se trata de un contenido transversal que puede tratarse a través de varias materias. Por ejemplo, la educación ambiental puede tener mucha relación con las Ciencias Naturales, y la ciudadanía planetaria con Educación para la Ciudadanía. No me parece demasiado realista multiplicar los contenidos (sociología, economía, antropología, educación para el desarrollo, ambiental, etc, etc.) sin antes aumentar el limitado tiempo de tres horas a la semana con que cuenta la asignatura.

    Javier Regidor Gil, alumno del MAES de la Universidad de Sevilla

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  22. Hola a todos,

    CC.SS. no sólo es él área que más contenidos transversales trata, es que todo su contenido está compuesto de materias transversales en sí mismas. Cada hecho histórico, aportación artística o acontecimiento político lleva implícita alguna materia transversal que el alumno debe interiorizar.

    La labor del profesor es guiar a sus alumnos para que puedan llegar a formarse como ciudadanos críticos (en ningún caso adoctrinarles, tal y como decía Victoria) y esto se consigue conectando los temas con los intereses y conocimientos previos del alumno.

    Que esto se cumpla o no depende en gran medida de que el alumno se muestre activo y participativo, pero depende mucho más de la forma de plantear los temas e incitar/motivar a pensar a los alumnos. Es vital que la clase no sea geografía o historia a secas, se puede y se debe plantear algo más, salir del guión encorsetado del libro de texto, proponer otros materiales, otros soportes y sobre todo otros puntos de vista, que es lo que más puede enriquecer a una persona a la hora de formarse una opinión.

    Una buena forma de hacerlo, como ya habéis comentado algunos, es acercar los problemas globales a través de casos más cercanos, por ejemplo tratar el tema de la inmigración primero comparándolo con lo que pueden ver día a día en las calles de su ciudad, la visión que tienen a de esto los medios de comunicación y las impresiones que obtienen de su entorno, para después ampliarlo a temas más globales como los motivos de la inmigración, los conflictos bélicos, el hambre… Eso sí, en mi opinión, es fundamental intentar darle otra visión, no quedarnos en la occidental (y en ocasiones europea) del mundo; que no vean la pobreza como algo digno de lástima, sino como un problema social y real, que se planteen soluciones, críticas, etc. en definitiva que no se queden en el insulso “que pena” que se olvida al salir del aula.

    También estoy totalmente de acuerdo con Laura en que la transversalidad implica comprensión y aprendizaje, pero no estudio. Por tanto, no es productivo hablar a los alumnos de temas medioambientales desde una óptica de evaluación posterior, porque entonces relacionarán estos contenidos con algo que deben memorizar para aprobar un examen y olvidarlos cuando aprueben, y en ningún caso se trata de eso.

    Escucho muchas veces, casi a diario, comentarios pesimistas y desesperanzadores sobre la inclusión de temas transversales, que sustentan que en teoría es posible tratarlos pero en la práctica casi imposible, debido a la falta de tiempo o a las exigencias académicas que consideran más importante estudiar las fechas de memoria que dedicar una clase a la Educación para la Paz, por ejemplo. Quizás peque de insulsa pero no estoy de acuerdo, creo que es posible y además creo que es necesario, porque la formación académica de los alumnos depende de nosotros pero la formación en valores, que es igual de importante que la anterior, también. Dedicando un poco más a la preparación de clases fácilmente podrían incluirse casi a diario de forma normalizada contenidos transversales.

    Natalia Romero Soto. Alumna MAES. Sevilla.

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  23. Quiero subrayar la idea de Javier de "comentar que se trata de un contenido transversal que puede tratarse a través de varias materias. Por ejemplo, la educación ambiental puede tener mucha relación con las Ciencias Naturales, y la ciudadanía planetaria con Educación para la Ciudadanía. No me parece demasiado realista multiplicar los contenidos (sociología, economía, antropología, educación para el desarrollo, ambiental, etc, etc.) sin antes aumentar el limitado tiempo de tres horas a la semana con que cuenta la asignatura", pero ello supone al menos
    a)definir los criterios interdisciplinares que se van a utilizar en un proyecto de centro o curso escolar. Ello implica, al menos, reunirse un curso escolar entero para definir las estrategias que podemos utilizar para que el alumnado pueda trabajar con una metodología coherente y no dispersarlo más
    b)definir los problemas que queremos trabajar de forma interdisciplinar y relacionar lo local y global, lo que supone saber utilizar la interrelación de escalas. Otra vez es preciso reunirse y debatir en equipo
    c)empezar a ensayar en las clases de ciencias sociales algunas de estas cuestiones; por ejemplo programando una secuecnia de actividades sobre los problemas de agua, de los residuos, de la destrucción del litoral... son peuqeños problemas que nos permitirán averiguar las actitudes y comportamientos de los adolescenes en estos momentos. Igualmente será preciso realizar un pequeño estudio sobre el barrio o pueblo en que se desarrolla nuestra labor docente, pero para ello previamente hay que problematizarlo; es decir qué podemos estudiar en nuestro barrio desde una perspectiva de la educación ciudadana y planetaria. En este sentido en nuestro instituto fue muy fructífera la relación con la asociación de vecinos.
    En consecuencia me gustaría que se aporatran datos concretos de proyectos factibles para desarrollar en nuestras aulas. pasar de las ideas teóricas a la praxis de conocimiento escolar
    Xosé M. Souto

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  24. Estimados colegas, estou de acordo com Xosé M. Souto a respeito das três tarefas necessárias para se desenvolver realmente uma ação educativa que integra diferentes disciplinas escolares, professores, alunos, equipe pedagógica e comunidade local. Não é tarefa fácil tendo em vista que exige mobilização de pessoas, planejamento em conjunto, integração de diferentes áreas do conhecimento e do próprio currículo escolar. Envolve, ainda, coragem para desenvolver algo novo, dinâmico e mobilizador. Ações que fogem da tradicional prática escolar pautada na leitura de um texto do livro didático e exposições do professor dentro do ambiente de uma sala de aula. Nesse sentido, o texto da professora Olga M. Fernández possibilita pensarmos na importância de se buscar alternativas possíveis para se praticar a educação para a cidadania planetária. Como formadora de professores, tomo a liberdade de citar uma prática que desenvolvo, com uma equipe de educadores da FFCLRP / Universidade de São Paulo / Brasil, no curso de formação inicial de professores. Trata-se de uma disciplina do curso de Pedagogia denominada por Ação Pedagógica Integrada em História, Geografia e Ciências. Nesta, os alunos realizam 60 horas de estágios supervisionados buscando a articulação entre teoria e prática, entendendo a atividade de estágio como atividade investigativa e não mera observação de aulas. É oportunizado aos estagiários vivências que envolvem o planejamento, a execução e a avaliação de práticas com temas que permitem a integração dos conhecimentos de Geografia, de História e de Ciências. Destaca-se, portanto, a importância de se buscar integrar tais conhecimentos a partir do planejamento e execução de projetos temáticos. Não há um rol (lista) de conteúdos a serem ensinados em cada ano escolar, por outro lado privilegiam-se as noções e conceitos centrais da Geografia, História e Ciências. Também não há uma única maneira para se ensinar, o que significa que as diversas propostas curriculares sugeridas pelo governo nacional, pelos estados e pelos municípios são entendidas como parâmetros e não como programas curriculares impostos. As atividades desenvolvidas são observações de aulas e rotinas escolares, entrevistas com professores e alunos, regências de aulas, reflexão sobre a prática pedagógica, sobre o próprio processo de estágio e sobre as áreas de Geografia, História e Ciências nos anos iniciais, planejamento de projetos para espaços formais e não formais de ensino, dentre outras. As sistemáticas realizadas envolvem a contextualização da própria natureza do estágio em Ciências, Geografia e História e, ainda de seu contexto nas escolas públicas da rede municipal e estadual. Proposição de um calendário de atividades a ser realizado na universidade e o tipo de planejamento integrado que se faz necessário para a prática pedagógica escolar. Distribuição das vagas disponíveis nas diversas escolas. Apresentação de práticas já desenvolvidas de modo integrado para serem refletidas e problematizadas. Orientações sobre o planejamento de projetos temáticos e sobre livros didáticos, materiais pedagógicos e instrumentos necessários a consulta e empréstimos. Incentivo a construção de práticas alternativas que ressignifiquem o valor das disciplinas de Ciências, Geografia e História nas escolas, ou seja, motivação ao desenvolvimento de práticas que estimulem os experimentos científicos, o estudo das questões cotidianas e da própria localidade dos alunos dos Anos Iniciais. Todas as ações realizadas nesse estágio são supervisionadas pelos docentes responsáveis pelas disciplinas de Metodologia do Ensino de História e Geografia e Metodologia do Ensino de Ciências, assim como pelos educadores e monitores do referido curso e os resultados tem sido desafiadores (porque revelam diferentes e precários cenários encontrados nas escolas públicas brasileiras) e, ao mesmo tempo, animadores (porque os alunos percebem a importância de se desenvolver práticas integradas e com vistas a educação para a cidadania planetária. Andrea Coelho Lastória - BRASIL

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  25. Me ha llamado especialmente la atención el comentario de Pilar Burgos Díaz, porque estoy totalmente de acuerdo con él, sobre todo con el fragmento donde se refiere al crecimiento económico:

    “El crecimiento económico se basa en cargar sobre terceros las consecuencias de la acumulación,[..], y estas se cargan sobre la naturaleza y sobre los más pobres. Toda la actividad económica tiene un impacto ambiental y social. [..]. Son necesarias profundas transformaciones a escala local, regional y continental en el modo de producir, en el modo de consumir, en el modo de vivir, en el modo de decidir y en modo de repartir“.

    Sería interesante comentar cómo se trabaja la educación ambiental en aquellos contextos más pobres (en términos económicos) y si algo tiene que ver con el tipo de educación que entendemos al otro lado del mundo. ¿Son conscientes del efecto que producen a escala planetaria sus actividades económicas? ¿Se les ofrece alguna alternativa? ¿Cómo entienden el paisaje? ¿Las escuelas contribuyen a desarrollar una ciudadanía activa?

    Después de una experiencia que viví como maestra en una comunidad nativa en la Amazonía peruana puedo decir que la visión que tienen del paisaje es puramente productiva. El medio tiene valor en la medida en que les aporta los recursos y alimentos para vivir. Esto les permite sentirse muy ligados a él pero en cambio poseen una escasa conciencia sobre el carácter finito de la naturaleza y sus recursos. Ya los hombres no salen a cazar porque regresan con muy pocas presas para comer, lo que repercute a nivel social y cultural. La práctica de la pesca está desapareciendo porque ya no abastecen a una familia. El tucán y el gallito de roca están en extinción: el tucán porque lo suelen disecar y colocárselo como atuendo en las celebraciones y el gallito de río porque anida en las cataratas y estas están desapareciendo. Antes, en todas las chacras había huertos para asegurar la dieta familiar pero desde hace años las han sacrificado para la siembra del café (que se exporta), poniendo los terrenos al servicio del empresario y ocasionando problemas de nutrición y salud. Por otra parte, tienen muy arraigada la costumbre de ir sembrando las semillas de todos los frutos y alimentos que comen pero en cambio, si tienen que cortar un árbol legendario porque da demasiada sombra a sus cultivos de sacha-hinchi (que utilizan para comercializar) no dudan en talarlo, llevándose consigo la extensa vida del árbol sin darle ningún tipo de valor. Por otra parte, cuando terminan la cosecha queman hectáreas y hectáreas de la selva Amazónica, después la limpian y vuelven a cultivar, matando con ello toda la biodiversidad y acabando con los nutrientes y organismos de la superficie del suelo. Con respecto a los niños, cada vez que se fijan en una planta o flor tienden a arrancarla y todos los residuos los tiran al campo, aunque se trate de material no biodegradable. Tampoco entienden cómo se generan las nubes ni la importancia que tiene respetar el ciclo del agua y su repercusión en el estado de salud de la selva. La escuela por su parte, solo se dedica a enseñar a leer, a escribir y a poder realizar operaciones matemáticas simples. Además es lo que más le preocupa a los padres y madres porque así se aseguran que sus hijos no serán engañados cuando vayan a vender la cosecha. Además, el concepto de ciudadanía se limita al que se ejerce dentro de la propia comunidad porque no existe conciencia de que el mundo continúa más allá de sus límites. Solo conocen lo que ven y viven y la idea que tienen del mundo la generan en base a lo que conocen, que en este caso, se extiende a penas unos kilómetros de su comunidad.

    (CONTINÚA)...

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  26. ¿Cómo se puede desarrollar un sentimiento de responsabilidad sobre el entorno más cercano o frente a la situación planetaria si no se tiene acceso a la información? No conocen, no entienden. Entonces, ¿dónde cabe en este contexto el desarrollo de una ciudadanía planetaria? ¿Cómo iniciar pequeñas transformaciones en estas realidades a escala local y que repercutan a escala global? ¿Se puede hablar de ciudadanía planetaria sin que suene a utopía? Parece que aún queda muchísimo trabajo por hacer…

    Por otra parte… ¿Conviene desarrollar una ciudadanía planetaria y activa a nivel global? Tal y como sostiene Adela Cortina (2007) es necesario pasar de la ciudadanía pasiva, donde los ciudadanos se acostumbran a sus redes protectoras porque así tienden a eludir sus responsabilidades y dejar que los Estados burocratizados organice y controlen sus vidas, a la activa, en la que la gente pueda desarrollar sus vidas conjuntamente. ¿Qué consecuencias conllevaría para la expansión del sistema neoliberal y globalizador? Posiblemente, a las esferas de poder les convenga educar a los nativos como ciudadanos pasivos, dependientes.

    La siguiente pregunta que me surge es ¿cómo conseguir desarrollar una ciudadanía activa en el modelo neoliberal bajo el que se desarrolla la globalización? No podemos olvidar que estamos inmersos dentro del sistema y que se desarrolla aprovechándose de la necesidad económica en la que viven comunidades como esta para explotarlas. Así se alimenta, porque a diferencia de otros modelos que sitúan a las personas en el centro del proceso de desarrollo económico y social, este modelo sitúa en el centro de dicho desarrollo el capital. El sistema pues, está diseñado para extenderse y legitimar las clases de poder. Se basa en la privatización, desregulación, especulación, globalización y libre mercado….y esto no es una alternativa que pueda promover el desarrollo sostenible.

    Y, ¿qué papel juega la educación en todo este panorama? La educación se está configurando en los países desarrollados como una herramienta económica de primer orden. Quien tiene educación tiene acceso a la información y viceversa. Aún así, ¿sigue conservando su empeño por desarrollar los valores y actitudes que modelan seres humanos libres, solidarios, equitativos y justos? Y si hablamos de una Educación para el Desarrollo Sostenible, tal y como se plantea actualmente ¿aboga por una verdadera protección al medioambiente y por la justicia social? Tal y como sostiene Huckle (2011) las medidas que la educación está tomando responden más al “reverdecimiento del capitalismo”, es decir, a la protección del medioambiente siempre y cuando beneficie al crecimiento económico y a la esfera del poder, respondiendo así a políticas neoliberales. Este tipo de educación no atiende a las relaciones ni se preocupa por generar cambios significativos capaces de prevenir o iniciar procesos reales hacia el desarrollo humano. Para ello ayudaría enseñar a ver el mundo, no en términos de fenómenos u objetos sino en términos de relaciones para poder entender las causas de los acontecimientos y repensar estas relaciones.

    (CONTINÚA)

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  27. Mi opinión es que para generar un cambio real sostenible se requiere una revolución conceptual en las áreas de conocimiento que se imparten en las escuelas, lo que posiblemente conlleve poner en marcha formas radicales de democracia y ciudadanía que empodere la sociedad, poniendo el interés en las personas, el bienestar social y la seguridad del planeta. Para ello es esencial reformular la justicia social en la era de la globalización. De lo contrario, nos encontramos muchos riesgos de tipo social igualmente relevantes, como la desaparición de las culturas indígenas, el incremento de la desigualdad social y económica a escala planetaria o la desestructuración de las economías de los países más pobres. Este aspecto reduce la pluridimensionalidad de la globalización a una sola: la económica ¿Pero cómo iniciarlo cuando los propios maestros ya tenemos desarrollado un sentido común que responde a una ética o moral global que nos lleva a reproducirla en lugar de promover la capacidad crítica dirigida a enseñar para entender?

    Por otra parte, no hay que olvidar que el planteamiento en el marco del sistema económico implantado a nivel planetario es que para que nosotros sigamos manteniendo nuestro nivel y calidad de vida, los nativos tienen que seguir desarrollándose como ciudadanos pasivos con escaso acceso a la educación y al mundo exterior. Para que nosotros podamos comprar el café o el cacao a buen precio, es necesario que haya nativos subyugados al otro lado del planeta que prácticamente regalen su trabajo a sus explotadores. Así funciona la globalización. Es la esclavitud de nuestra era. ¿Qué consciencias conllevaría el desarrollo de una ciudadanía planetaria a escala global? ¿Qué pasaría si se desarrollara la capacidad crítica en todos los rincones del planeta sin excepción?

    Para Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001 y vicepresidente senior del Banco Mundial, “La globalización no cumplió con lo que prometió. La globalización no atendió a los desaventajados ni permitió un mayor acceso a la información, a la salud y a la educación. Muy por el contrario, la brecha entre pobres y ricos creció, y el acceso a la información se dificultó. Y por ello treparon los índices de corrupción y creció la implementación de políticas injustas. Es hora, entonces, de que la opinión pública tenga conocimiento del fin y del accionar de las organizaciones globales y de los Estados, para poder así reclamar por lo que les corresponde, y reclamar por lo que les corresponde a quienes no pueden ya reclamar” (Stiglitz, 2002:2).

    (CONTINÚA)

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  28. Si interpretamos que la opinión pública se refiere a la opinión de los que nos encontramos en países desarrollados (económicamente) porque tenemos los recursos y el acceso a la información y a la educación, ¿se pretende que seamos nosotros los que luchemos y reclamemos por los que no tienen ese acceso? ¿Eso significa que se nos deja la responsabilidad de tomar decisiones por otros? Entonces volveremos a dominar la situación porque siempre nos beneficiarán. Nada cambiará… seguiremos tomando decisiones por otros que serán tomadas como las mejores y “más apropiadas” sin contar con las opiniones reales de la otra parte del mundo. Seguiremos manteniendo nuestro particular “Despotismo Ilustrado”, donde los que se mantenían en la esfera del poder tomaban decisiones para mejorar la vida de los más desfavorecidos sin contar con sus necesidades o demandas reales. ¿Cuál es la alternativa? porque tampoco es buena solución que esta opinión pública continúe en la misma postura y permanezca al margen de los problemas mundiales.
    Por supuesto que cabe hablar de una ciudadanía planetaria pero hoy en día esta posibilidad no está al alcance de todos los habitantes del mundo. No se puede hablar de desarrollar una ciudadanía planetaria a nivel global a pesar de que la situación socioambiental planetaria lo requiera con urgencia. Por este motivo, este asunto adquiere una gran preocupación e importancia y debe asumirse en las escuelas como uno de sus mayores retos.

    Diana Santana.
    Universitat de València.

    Referencias:
    Cortina, A. (2007). Ética de la razón cordial: educar en la ciudadanía en el siglo XXI. Ediciones Nobel.
    Huckle, J. (2011). Bringing sustainability into sharper focus into Teaching Geography. Spring 2011. Pp. 118-119.
    Stiglitz, J. E. (2002). El malestar en la globalización (p. 314). Madrid: Taurus.

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  29. Ligado al comentario de la Dra. Diana Durán, de la Universidad del Salvador (Argentina), estoy de acuerdo en que la educación ambiental debe servir para que los alumnos entiendan los problemas sociales y ambientales que hay actualmente en nuestro mundo, y así, a través del trato de estos problemas en el aula, nuestros alumnos conozcan por qué esto no puede seguir así y qué es lo que está en sus manos para cambiar la situación. Esto es lo que, tal como he avanzado antes, crearía en nuestras aulas no solo a alumnos que aprueban las materias y luego las olvidan sin que lleguen a formar parte fundamental en sus vidas, sino a ciudadanos respetuosos, concienciados y conocedores de los problemas no solo a escala local sino también mundial.
    Para ello, no solo se impartirían los conocimientos en el aula, sino que también serían necesarios los debates, en los que los alumnos argumentaran de forma razonada sus opiniones; las actividades prácticas que ayudaran al alumnado a relacionar la teoría con la situación real, por ejemplo analizando los problemas a escala local; y, por supuesto, educando a los alumnos a comportarse de forma solidaria y respetuosa, indicándoles cual es la forma correcta de actuar y la manera en la que ellos pueden contribuir a la causa. Por ejemplo, tal y como indica el profesor Xosé M. Souto en su comentario, se podría empezar por la forma en la que los alumnos contribuyen a la limpieza del centro escolar. En esta misma línea pienso que también sería útil la introducción del alumnado en la importancia del reciclaje y el uso responsable de los bienes, el ahorro energético tanto en las aulas como en la unidad doméstica, la importancia de los espacios verdes, etc.
    Este es el único modo real de que la situación mundial cambie, es necesario que generaciones enteras de niños y niñas se conviertan en ciudadanos responsables y dispuestos a cambiar la decadente situación en la que se encuentra nuestro medio y nuestra sociedad a nivel global. Así pues, se lograría cambiar el estilo de vida general de la sociedad, un estilo de vida en el que, conscientes de la gravedad de la situación, cada persona, a nivel individual, haría aquello que estuviese en su mano para mejorar el estado de la relación del ser humano con el medio y consigo mismo.

    Por último, me gustaría apuntar que, tal y como se ha comentado en las diferentes opiniones de este foro, no sólo todo depende de lo que se haga en las aulas, sino también depende de la actitud de las familias, la actitud a nivel local, de los medios de comunicación, etc. No obstante, esto no debe suponer un freno para iniciar la tarea de educar a los alumnos en la Ciudadanía Planetaria, sino que este mismo hecho puede ser el que, poco a poco, logre que la actitud de todo el entorno cambie, puesto que no solo los niños y adolescentes aprenden, sino que también pueden enseñar, y ellos mismos, al entender y comprender la situación y la necesidad del cambio, pueden introducir a sus familiares en el proceso.


    Raquel Miralles Gilabert.
    Alumna del Máster de Profesor/a de Educación Secundaria de la Universidad de Valencia.

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  30. Saludos. Mi nombre es Álvaro Esteve Ferrer y soy alumno del Máster de Profesor/a de Educación Secundaria en la Universitat de València. Ante todo, expresar mis felicitaciones a la propuesta de debate planteada en este apartado del foro, así como a los comentarios a raíz del cual se han generado.
    Es evidente que en los últimos años ha crecido una conciencia relativa a la preocupación por los cambios que nuestro modo de vida está produciendo en el entorno natural en el que vivimos y del que dependemos en última instancia, a saber, un planeta lleno de recursos. Estos recursos los hemos ido agotando continuamente con un ritmo de vida desorbitado y descontrolado dirigido a satisfacer una de las necesidades más exigentes y caprichosas de nuestra era, el consumo por el consumo, adquirir aquello que se nos presenta como esencial de forma atractiva a través de los canales de comunicación, olvidándonos de que todo lo que consumimos, todo, tiene un coste en recursos y impacto ambiental a nuestro alrededor.
    Este modelo a seguir, ligado al aumento demográfico y la sobrepoblación en muchas zonas del planeta, implica una mayor necesidad de agotar lo que nuestro entorno tiene para ofrecernos, cada vez nos conformamos con menos y vemos difícil abandonar hábitos a los que nos hemos habituado para disfrutar de una vida más cómoda y satisfactoria a nivel personal.
    Este agotamiento de recursos ha traído avances, no hay duda, a nadie, supongo, le gustaría volver a un modo de vida prehistórico o medieval, pero estos avances se han salido de nuestro control porque no se desarrollan de forma paralela a una progresiva contención en nuestro ritmo a medida que pasan los años. Y es en este punto donde la globalización y la sobreproducción han hecho visibles los cambios que se han provocado en materia ambiental a una escala imposible de ignorar, llegando a constituirse en objeto prioritario de preocupación humana en la sociedad actual.
    Qué hay más importante ahora que intentar preservar la supervivencia física de nuestro entorno ambiental y de las especies que lo pueblan, pensar, literalmente en el futuro planeta que vamos a legar en las nuevas generaciones. Hasta ahora, desde hace más de un siglo, la literatura y el cine apoyados en la ciencia-ficción nos han advertido de la posibilidad de un futuro en el que la industria, la maquinaria y la contaminación se apoderaban del planeta, pero hoy esa posibilidad está cada vez más cerca de convertirse en realidad. Y cómo afrontar esa realidad, analizarla, reflexionar sobre ella y proponer soluciones es una tarea que hay que empezar a través de las nuevas generaciones y del lugar en el que se forman como personas en sociedad, es decir, las aulas.
    Es por ello, que comparto la importancia que se plantea en este blog de impulsar la "ciudadanía planetaria" como eje vertebrador de la formación educativa, para así concienciar a los alumnos, con actividades, experimentaciones y proyectos de trabajo del valor de aprender a cuidar nuestro entorno y convivir con valores de tolerancia, justicia e igualdad en un espacio cada vez más interconectado.
    Tal y como afirman las numerosas cartas y declaraciones sobre este asunto, como la Declaración de Seul del año 2000, la Geografía no ha de limitarse a la ensenyanza de conocimientos teóricos, sinó a formar alumnos conscientes del mundo en el que viven para potenciar los valores antes mencionados y estar capacitados para reflexionar y proponer alternativas de cambio. Este trabajo, aunque ha de contar con una dedicación especial por parte de los profesores tiene que estar completada por la educación y los ejemplos practicados en las casas con las familias. Se trata de un trabajo en equipo y una inversión social cuyos frutos pueden aportarnos mayor satisfacción de la que en un principio esperaríamos.

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  31. Hola, soy Álvaro Esteve Ferrer, sigo con el comentario anterior:
    En definitiva, desde mi ignorancia como simple estudiante y Graduado en Historia, con una escasa experiencia en el aprendizaje de la Geografía, me ha resultado increíblemente interesante y estimulante leer el texto publicado en esta parte del Foro para concienciarme, a mismo, de la necesidad de intentar aplicar los principios de la "ciudadanía planetaria" en un posible futuro como docente.
    Muchas gracias.
    Un cordial saludo
    Álvaro Esteve Ferrer. Alumno del Máster de Profesor de Educación Secundaria en la Universitat de València durante el Curso académico 2014/2015.
    Valencia, noviembre de 2014.

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  32. Hola, estube en una reunión de profesores del master y tengo dos dudas sobre la enseñanza española:

    ¿En España no hay escuelas especializadas en recibir los estudiantes de magisterio? En Brasil hay los llamados “Colégios de Aplicaçao”, en los cuales los alumnos de magisterio deben hacer una estancia antes de su formación final.

    En España la profesión de profesor también es vista por la sociedad como algo inferior a los médicos, abogados o economistas?

    Gracis.

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  33. DIEGO GARROTE ORTIZ23 de octubre de 2015, 10:52

    El concepto de la educación ambiental plantea distintas formas de interpretación, pero las cuales siempre tienen entes en común. El medio ambiente se ha de ver como un recurso, una base material (de enorme importancia tanto social, histórica, química, biológica, ecológica o como de otras áreas), el cual forma patrimonio de todos los seres vivos que habitamos en este planeta. Es por ello que se requiere de una formación básica basada en el respeto del medioambiente. El principal problema surge de la amenaza y deterioro debido a la contaminación, uso excesivo, etc. que hacemos de este. Esto implica que debemos respetar los ciclos de regeneración del mismo. A través, de diferentes estrategias como puede ser la participación ciudadana y su propia educación ambiental.
    En este punto, es importante destacar el papel que juegan las emociones en este concepto ya que si de verdad hacemos sentir a todo el conjunto de la sociedad partícipe se sentirá más involucrado y se podrán desarrollar las distintas estrategias posibles para mejorar el ambiente. Todo siempre a través de la educación, se debe enseñar a todas las personas la importancia y el impacto tanto a nivel social como global que proyectamos sobre nuestro planeta. A través de un proyecto integral basado en la investigación e innovación podemos poner nuestra miga de pan en la acción proambiental conjunta y globalizada con los distintos expertos y profesionales que conforman el enorme abanico de personas que se preocupan por el medioambiente.
    Tanto como educadores como investigadores tenemos el objeto de concienciar al resto de la población de la finiquitud de nuestros recursos. Sin duda la educación ambiental constituye hoy un área importante dentro del cual se le debe conceder un verdadero valor e interés.

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  34. El trabajo interdisciplinar de la educación ambiental y sostenible se debe llevar a cabo de manera gradual a partir de una organización de diversos colectivos pedagógicos que contribuya a que el alumnado entienda la estructura del medio ambiente como resultado de la interacción de todos sus elementos: físicos, biológicos, sociales y culturales. Se trata por tanto de que el alumnado tome conciencia de aquellas problemáticas que obstaculizan el bienestar individual y colectivo, investigue las causas de las mismas, y determine posibles propuestas de solución. Todo ello, intentando que los estudiantes participen y se involucren en la planificación colectiva de diversas estrategias para la resolución de problemas medioambientales.

    Además, los modelos de trabajo interdisciplinar suponen una relación mucho más estrecha entre las diferentes áreas de conocimiento, donde cada una de ellas lleve a cabo su aportación didáctica a partir de labores cooperativas. Así, la interdisciplinariedad de la Educación Ambiental tratará de insertar, a través del sistema educativo, contenidos medioambientales para desarrollar una cultura ambiental en el alumnado y conseguir conductas correctas hacia el entorno, teniendo en cuenta que no únicamente se trata de educar para “conocer” la naturaleza utilizándola como recurso educativo.

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  35. JUAN CARLOS BEL MARTÍNEZ24 de octubre de 2015, 3:40

    Respecto a la educación ambiental que se está planteando en este foro, considero inaplazable la inclusión en los proyectos de centro este tipo de aprendizajes ya que es un campo en el que la acción educativa puede intervenir de forma eficaz para implicar simultáneamente a otros sectores o colectivos sociales.

    Una contradicción en la que caemos algunos continuamente (y en la que me incluyo) es la de valorar los entornos naturales, tanto los más cercanos como los remotos, y ser conscientes de su necesaria protección, pero no actuar en casi ninguno de los ámbitos que tenemos a nuestro alcance. Como docentes, tenemos un gran impacto sobre los alumnos, y todas nuestras concepciones sobre cualquier idea se verán reflejadas en mayor o menor medida en el alumnado.

    En este sentido, el tratamiento de problemas socio-ambientales debe seguir extendiéndose en la aulas, además de por los muchos motivos éticos, ecológicos y de coexistencia con el medio que puedan existir, por una cuestión de coherencia con las ideas que comparte el profesorado y grandes sectores de la población. Todo docente debe creer en lo que enseña y ser consecuente en sus acciones con el modelo de sociedad que aspira a construir, por lo que una línea de actuación sensata sería plantear la incorporación de proyectos integrales con un marcado carácter ambiental al PEC (Proyecto Educativo de Centro) o al PCC (Proyecto Curricular de Centro) de cada escuela.

    Hay que reconocer que una tarea como esta no es sencilla, ya que consensuar la opinión de todo el profesorado de un centro sobre cualquier tema implica tener en cuenta las convicciones y grado de implicación de cada uno. A pesar de que nos estemos refiriendo a la importancia de los aspectos medioambientales en la educación, y que esta sea una idea compartida por la mayoría de maestros, es probable que aparecieran opiniones de lo más diversas que relegaran a la educación ambiental a un segundo plano con el fin de tratar temas más “relevantes”. Es en este punto donde ya habrán entrado en juego las peculiaridades de cada centro y su profesorado, y tomarán gran relevancia los debates que se establezcan al respecto entre cada una de las partes sin olvidar que tanto el PEC como el PCC deben ser proyectos consensuados.

    La detección por parte del alumnado y del profesorado de problemas ambientales derivados del uso que hacen las personas del medio natural es también una práctica recomendable. Esta experiencia la pudimos llevar a cabo los alumnos del Máster en Investigación en Didácticas Específicas de la Universitat de València en el presente curso y nos sirvió, entre muchas otras cosas, para crear vínculos con entornos en los que en otras ocasiones no habíamos reparado y descubrir problemáticas que afectan a todos los elementos que viven en simbiosis.

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  36. Un tema muy importante de nuestra sociedad es el cambio climático y los problemas ambientales. Es necesario poder llegar a todas las personas para concienciarlas que tan solo el cambio de la actitud de la humanidad será lo que consiga cambiar la evolución de los problemas más importantes a nivel mundial.

    Como sabemos la educación es el medio más relevante y fundamental para conseguirlo, a través de la educación se pueden transmitir unos valores de sociabilidad y responsabilidad que la sociedad en general carece, y conseguir que nuevas generaciones mejoren lo que hasta hoy en día se ha conseguido.

    ¿Y por qué es importante que estudiantes como nosotros leamos artículos como éste presente en el blog? Porque el futuro también dependerá de nosotros, de los futuros maestros que van a llegar a todas las aulas de los centros del mundo, y enseñarán y mostrarán lo que conocen a sus alumnos, por lo tanto, debemos aprender que la educación sobre el cuidado de nuestro planeta es fundamental, y así conseguir una <>.

    ¿Qué significa? Significa, respetar la heterogeneidad de los grupos humanos, considerar la diversidad, tener una ciudadanía crítica, participativa, dialogante, holística y equitativa. Entonces, como veis tenemos un papel muy importante y muy grande, que cabe desarrollar, expandir y llevar a cabo cuando antes.

    Finalmente, bajo nuestro punto de vista, sí es posible llevar a cabo una ciudadanía planetaria hoy, una educación donde los principales sujetos y objetos son las personas y la vida de éstas.

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  37. Un tema muy importante de nuestra sociedad es el cambio climático y los problemas ambientales. Es necesario poder llegar a todas las personas para concienciarlas que tan solo el cambio de la actitud de la humanidad será lo que consiga cambiar la evolución de los problemas más importantes a nivel mundial.

    Como sabemos la educación es el medio más relevante y fundamental para conseguirlo, a través de la educación se pueden transmitir unos valores de sociabilidad y responsabilidad que la sociedad en general carece, y conseguir que nuevas generaciones mejoren lo que hasta hoy en día se ha conseguido.

    ¿Y por qué es importante que estudiantes como nosotros leamos artículos como éste presente en el blog? Porque el futuro también dependerá de nosotros, de los futuros maestros que van a llegar a todas las aulas de los centros del mundo, y enseñarán y mostrarán lo que conocen a sus alumnos, por lo tanto, debemos aprender que la educación sobre el cuidado de nuestro planeta es fundamental, y así conseguir una "ciudadanía planetaria".

    ¿Qué significa? Significa, respetar la heterogeneidad de los grupos humanos, considerar la diversidad, tener una ciudadanía crítica, participativa, dialogante, holística y equitativa. Entonces, como veis tenemos un papel muy importante y muy grande, que cabe desarrollar, expandir y llevar a cabo cuando antes.

    Finalmente, bajo nuestro punto de vista, sí es posible llevar a cabo una ciudadanía planetaria hoy, una educación donde los principales sujetos y objetos son las personas y la vida de éstas.

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  38. Hola, mi nombre es Alicia Martínez y estoy realizando el Máster en Investigación en Didácticas Específicas en la Universidad de Valencia (España). En referencia a lo expuesto en el foro, desde mi punto de vista hemos de partir de la realidad de la escuela.

    En la actualidad, la educación española se encuentra muy delimitada por la LOMCE y las reválidas que han de realizarse al final de 3º y 6º de Primaria. Estas consisten en evaluaciones externas de diagnóstico lo cual condiciona al profesorado a elaborar las sesiones a lo largo del curso escolar de acuerdo a los contenidos que se evaluarán, sin tener en cuenta las preferencias del alumnado. Por tanto, en mi opinión se favorece a que el alumnado aprenda de manera memorística para pasar con buenos resultados las pruebas, y tras la realización de estas, olvidar todo lo estudiado. Del mismo modo, se olvida el desarrollo de la persona de forma integral ya que se desconecta su aprendizaje de su vida fuera de la escuela. Por tanto, el alumnado no se interesa ni involucra en su aprendizaje ya que es lejano a él, no lo entiende y no le ve cabida en su vida fuera de la escuela.

    Siguiendo esta línea, en este punto es donde se encuentra la Educación Ambiental. Tal y como decía en el párrafo anterior, el alumnado no siente el cambio climático como algo que le afecte porque no se le presenta así; sino en muchas ocasiones con fotos de osos en el ártico y una breve explicación. Sin embargo, hay problemáticas relacionadas que se encuentran en el entorno próximo del alumno. A modo de ejemplo, en la ciudad de Valencia se está luchando por conservar las parcelas de huerta urbana que quedan, sin embargo, para los agricultores no es viable ya que actualmente es insostenible. A continuación, me planteo las siguientes preguntas: ¿En cuántos colegios se incluye la problemática de la huerta en sus programaciones? ¿El alumnado valora la pérdida de patrimonio que significa perder la huerta? En la mayoría de los casos, la respuesta sería negativa.

    En conclusión, considero necesaria la inclusión de ciudadanía planetaria contemplada en el currículo de manera transversal ya que en nuestras manos están los ciudadanos del futuro. Por ello, es de gran importancia que se traten de ciudadanos desarrollados de manera integral que sean capaces de ser seres críticos en la sociedad y de tomar sus propias decisiones.

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  39. Partiendo del tema planteado en este foro (Educación ambiental) es inevitable que nos surjan diversos interrogantes: ¿Qué comporta dicha educación? ¿Qué papel juega la escuela en la concienciación sobre las problemáticas que asfixian nuestro planeta? ¿De qué manera podríamos incluir esta educación en el currículum?

    Es innegable que nos encontramos ante un estado de alarma: el actual sistema de consumo conduce a una situación de insostenibilidad. Es entonces cuando surge la necesidad de recurrir a la educación ambiental, la cual implica no solo un proceso de concienciación sino también una herramienta de fomento de implicación social y toma de responsabilidad. Las personas debemos entender que el vínculo con nuestro medio y los seres que viven en él inquebrantable. Es por ello que desde bien temprano se ha de incidir en esta premisa.

    En este sentido, la escuela como institución de carácter regularizado y formal ofrece un mundo de posibilidades de transformación social. No obstante es necesario aprovechar bien estas posibilidades: en primer lugar es imprescindible que, partiendo de la presencia explícita de la educación ambiental en el currículo, cada una de las disciplinas de la escolarización se impregne de estas enseñanzas. Esto quiere decir que la educación ambiental no ha de ser simplemente un contenido aislado en la asignatura de conocimiento del medio sino que es necesario entenderla como una educación integral e interdisciplinar.

    En segundo lugar tenemos que entender las salidas de campo como una actividad regular y significativa. Es decir, de nada sirve plantear actividades aisladas en el centro, el alumnado debe estar en contacto con su entorno como parte naturalizada de su formación. A su vez estas salidas tienen que tener un porqué claro, así como promover la investigación por parte del alumnado. Por último es imprescindible que estar salidas conduzcan a la implicación social y a la acción, esto es que de ellas salgan soluciones y acciones para mejorar nuestro realidad ambiental y social.

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  40. Hola, soy Maite Escrivà, una alumna del máster de Investigación en Didácticas Específicas de la Universidad de Valencia y me gustaría comentar que durante las últimas semanas hemos estado realizando el módulo de una asignatura llamado “Proyectos Escolares de Educación Ambiental para la Sostenibilidad: Bases Didácticas y Propuestas Innovadoras” en el cual hemos realizado dos salidas: la primera a la Albufera y la segunda, a la huerta de Valencia.

    ¿Qué hemos aprendido durante estas salidas? En primer lugar, hemos aprendido que es muy favorable realizar salidas de campo, ya que es muy enriquecedor para los alumnos, al igual que también lo ha sido para nosotros porque nos ha hechos darnos cuenta de las inmensas posibilidades que ofrece un espacio natural.

    Además, hemos dado cuenta de que las salidas permiten poder llevar a cabo un proyecto integral sobre educación ambiental en un entorno próximo al alumno. Esto significa que es un proyecto en el que todos los miembros del centro educativo participan de manera activa y cooperativa favoreciendo así la motivación por aprender y por descubrir y al mismo tiempo, creando una actitud crítica y de respeto hacia el medio ambiente.

    Pero, ¿a qué nos referimos con Educación Ambiental? En este foro he podido observar diversas definiciones y opiniones a lo largo de los comentarios y me gustaría destacar la que indica que la Educación Ambiental “es una educación en la que se incluye la conciencia y promoción sociales sobre los problemas ambientales y sus alternativas de solución.” Por tanto, hay que destacar que la educación en este sentido tiene un papel esencial, ya que puede propiciar que el alumno sea consciente y consecuente de y con el mundo en el que vive, como indica Moreno en el texto de la introducción de este foro.

    Por tanto, las salidas de campo son una herramienta muy potente que van más allá de aprender conocimientos de forma significativa, ya que permiten crear un vínculo con el entorno, de manera que los problemas a nivel local se generalizan a nivel global. De este modo, los alumnos se dan cuenta de los problemas socio-ambientales y los cambios globales que se producen en su entorno y en todo el mundo y sobre todo, que los alumnos busquen una solución a estos problemas.

    Por último, me gustaría destacar que a través de las salidas de campo se puede favorecer el vínculo con el entorno, como ya he comentado, pero también con la escuela, la sociedad y la universidad. Pero, no solo eso, sino que en la escuela, este proyecto integral permite la interdisciplinariedad y la transversalidad entre las áreas, de manera que se favorece a la creación de una actitud crítica hacia todo lo que le rodea, creando así una ciudadanía planetaria.

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  41. La situación actual del planeta es insostenible por muchos motivos: la manera en que utilizamos los recursos que está provocando residuos contaminantes, el proceso de urbanización desordenada y abandono del mundo rural, la pérdida de biodiversidad i diversidad cultural, el sobreconsumo, los desequilibrios de la pobreza, el crecimiento de exponencial de la población… Se trata de una serie de problemáticas ambientales que la mayoría de ciudadanos somos conscientes pero no hacemos nada al respecto. Sabemos los problemas y sus consecuencias para el medio ambiente pero no actuamos para mejorar la situación ¿Por qué es tan escasa la implicación de la gente?

    Uno de los obstáculos puede ser que hay una gran saturación de información por todos los medios. De manera que se comentan mucho más los problemas que las posibles soluciones. Un segundo obstáculo sería que nos hemos adaptado a los cambios que sufre el medio ambiente. Los cambios son tan pequeños que no nos percibimos de su gravedad.

    No se trata de una problemática que sólo puedan resolver los científicos o expertos sino que constituye un reto para toda la ciudadanía ya que es necesario que la población experimente cambios de actitudes y comportamientos. Pero para que tenga lugar este cambio de actitudes es primordial la participación de los docentes. ¿Qué medidas educativas podríamos adoptar?

    En primer lugar, es necesario que, como docentes, contribuyamos a que los alumnos adquieran una correcta percepción del planeta, sus causas y las medidas necesarias. Hacerlos reflexionar y comprender que no hay solución sin solidaridad y que buscar sus propios intereses es perjudicial para uno mismo a largo plazo.

    En segundo lugar, después de hacerlos comprender el problema, es importante que establezcamos a lo largo del curso escolar compromisos de acción en el centro, la clase, el patio… y mantengamos un seguimiento de estas acciones. Debemos mostrar lo que cada cual puede hacer y ponerlo en práctica, por ejemplo, promover el uso de la bici para ir al colegio, alimentación saludable, reducir, reciclar y reutilizar, evitar sustancias contaminantes…

    En tercer lugar, como bien ya han comentado mis compañeros del máster, una buena opción sería realizar salidas de campo desde una perspectiva interdisciplinar. Esto permite fomentar en el alumnado actitudes críticas sobre los problemas ambientales. Pero para ello es necesario plantear un proyecto integral donde el alumnado debe resolver en el propio medio un problema tratado anteriormente en el aula de manera que se fomente un aprendizaje significativo y el problema se interiorice. Esto permite desarrollar un modelo de ciudadanía más activa con los problemas medioambientales y que apuesta por conductas sostenibles.

    Estefania Donet, alumna del Máster de Investigación en Diácticas Específicas de la Universidad de Valencia.

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    1. Me han gustado mucho sus propuestas, especialmente la enfocada a la movilización de los alumnos por medio de acciones concretas como el uso de la bici para ir al colegio, la alimentación saludable, etc. Ya que, a menudo, los alumnos somos conscientes del problema pero sin una rutina o unas pautas claras en nuestro dia a dia es dicícil involucrarse. De esta manera estaremos ayudando a crear un entorno más sostenible sin apenas ser conscientes.

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  42. A discussão sobre o que temos chamado de questão ambiental tem crescido em um ritmo muito acelerado em diversas áreas do saber, dentro e fora das universidades. A Geografia não ficou alheia ao crescimento deste debate e das possibilidades práticas de contribuição e atuação, de uma cidadania planetária. “Es posible Educar para una Ciudadanía Planetaria en las aulas?” A construção deste diálogo encontra sustento na multidisciplinaridade entre Geografia e Ambiente, que ocasionam motivos para a construção de ações investigativas, que tem muito a contribuir com a Educação Ambiental. Sua importância está no fato de que, a partir dela, abrem-se novas/outras perspectivas, uma vez que pode instigar a conhecer outras lógicas e éticas. Desse modo, podemos buscar com o auxílio do ensino de Geografia o caminho que pode agregar e conduzir nossos trabalhos para efetiva construção do educar para uma cidadania planetária. A Geografia e sua relação com a questão ambiental, deve ser percebida não sob uma ótica exclusivamente unitária, absoluta e fechada, mas que a perceba como múltipla, relativa e aberta. Com isso queremos dizer, que a Geografia pode servir como caminho investigativo para ações ambientais e concretização da formulação de novas perspectivas do conceito cidadania planetário, assim como o de Ambiente. O atributo ambiental, contido no vocábulo EDUCAÇÃO AMBIENTAL, não possui apenas a função de especificar um tipo particular de educação, como se verifica muitas vezes na prática. Constitui sim, um elemento de identidade que demarca um campo de valores, práticas e atores sociais comprometidos com uma ação político-pedagógica específica, indissociavelmente ligada a questão social. Portanto, se faz necessário, problematizar e analisar as raízes e enfoques epistemológicos instituídos na questão ambiental, isto com o intuito de auxiliar o educador ambiental e o surgimento de novas formas de leituras e práticas ambientais. Pâmela Kornalewski - Professora de Geografia e Mestranda em Ensino de Geografia pela Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS).

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  43. Como graduanda em Pedagogia, vejo nos anos iniciais, as disciplinas encaradas com caráter decorativo e pouco necessárias, perante a alfabetização e às disciplinas de português e matemática, adotando um caráter tecnicista, trazendo uma concepção ideológica desprendida do criticismo histórico e muitas vezes social. Com a pressão das avaliações externas, logo, o professor foca nas disciplinas que são cobradas nestas avaliações deixando de lado as disciplinas consideradas menos importantes. Por estas razões vejo que para se obter uma cidadania planetária nas aulas, é preciso que haja mudanças desde os anos iniciais.
    A compreensão é ao mesmo tempo meio e fim da comunicação humana. O planeta necessita, em todos os sentidos, de compreensões mútuas. Dada a importância da educação para a compreensão, em todos os níveis educativos e em todas as idades, o desenvolvimento da compreensão necessita da reforma planetária das mentalidades; esta deve ser a tarefa da educação do futuro. (Morin, 2007 p104).
    Sendo assim o papel do professor, de despertar a curiosidade nos alunos, levá-los a indagar, questionar, serem seres críticos pensantes e não simplesmente reprodutores. Por isso é importante refletir sobre as crises da humanidade, a fim de participarmos das decisões sociais e políticas do nosso tempo como cidadãos sociais, culturais e terrestres, resguardando o nosso direito e nossa possibilidade de intervenção, transformação, emancipação e reconstrução. Incentivar e estimular esse direito de cidadania e esse dever de cidadão é função de toda organização de aprendizagem. Quando falamos de cidadania planetária, pensamos sobre cidadania num contexto global. O global em toda a essência da palavra, a situação do nosso planeta, sabendo que uma ação que praticamos hoje aqui pode repercutir do outro lado do mundo.
    Nayara Aparecida Rodrigues, aluna do curso de Pedagogia da Faculdade de Filosofia Ciências e Letras de Ribeirão Preto/Universidade de São Paulo- BRASIL.
    Referência bibliográfica
    MORIN, Edgar. Os sete saberes necessários á educação do futuro. 12. Ed. São Paulo: Cortez, 2007.

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  44. No currículo das escolas brasileiras, tem havido excessiva preocupação com o ensino de língua portuguesa e matemática, desta forma, é possível afirmar que tal delimitação impossibilita uma conjuntura histórica, social e política de mundo, tornando deficitária a formação cidadã do alunado, sendo as demais disciplinas encaradas, principalmente nos anos iniciais, como contendo caráter decorativo e pouco necessárias perante às consideradas principais, sendo estas difundidas através de uma concepção ideológica desprendida do criticismo histórico e social. O enfoque excessivo nas disciplinas de língua portuguesa e matemática se dão, não apenas a partir de uma lacuna na formação de professores para o ensino e valorização de demais disciplinas, como também fruto de uma grande pressão das avaliações externas, que servem, não apenas para avaliar os alunos, como também a escola em geral, uma vez que, as escolas que obtém bons resultados são “recompensadas” a partir de premiações.
    É necessário que outros cenários sejam apresentados aos alunos, é importante que eles entendam a realidade de onde vivem, como se relacionam com o mundo, para que o façam de forma consciente, para que a reflexão e criticidade se instaurem neles, sendo isto responsabilidade da escola, pois, como citado no artigo acima, é necessário que a educação leve em consideração as propostas de cidadania planetária, adotando princípios democráticos para a formação global, cidadã, crítica e reflexiva de seus alunos.

    Alana Emanuele Araujo, aluna do terceiro ano do curso de Pedagogia da Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras da USP de Ribeirão Preto.

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  45. Antonio José Morales Hernández
    18 de abril del 2016


    El pasado 11 de abril, como docente y paisajista, se me brindó la oportunidad de impartir la ponencia "EcoRiba, el Ayuntamiento y las Escuelas de Riba-roja" en el marco de la jornada "Otra educación es posible". Como coordinador del Proyecto EcoRiba, con el que se pretende dinamizar territorialmente la localidad de Riba-roja de Túria (Valencia, España) mediante la revalorización del paisaje, estamos convencidos que la escuela tiene una función social y transformadora de nuestra realidad socioambiental a partir del fomento de la participación de su alumnado en la construcción de la conceptualización de la Educación Ambiental.

    En este sentido "las potencialidades educativas que ofrecen los paisajes(...), no residen tan sólo en el propio medio, sino también en el modelo didáctico elegido para intentar comprenderlo" (Morales, 2014:612).
    Los progenitores, docentes, educadores ambientales y los propios centros posibilitan un estatus normativo y emocional que pueden fomentar actitudes positivas hacia la sostenibilidad al propiciar la participación del alumnado en la construcción de las mismas así como en la modificación de aquellas otras más cuestionables desde un perspectiva socioambiental deseable (Caurín y Morales, 2014).

    Si queremos dar respuesta al significado de la Educación Ambiental como formación básica para interactuar con nuestro entorno de manera razonable es preciso detenerse a reflexionar sobre nuestras representaciones sociales relacionadas con este concepto y su contextualización en el siglo XXI.

    Es preciso conectar los saberes y aprendizajes de la escuela, la sociedad y la Universidad para fomentar una alfabetización socioambiental que nos identifique y con la identifiquemos desde la participación e implicación... desde la ilusión tal y como se planteaba al principio de que otra educación y otro mundo es posible.

    Antonio José Morales Hernández
    Departament de Didáctica de les Ciències Experimentals i Socials
    (Universitat de València)

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  46. Alexis Urtubia Alarcón8 de octubre de 2016, 20:25

    Estimados, quisiera aportar en este debate considerando las ideas de Murray Bokchin, en la cual propone la perspectiva ecosocial, puesto que en este foro (foro 17), se señalan por parte de Olga Moreno Fernández, problemáticas que son tratadas por este autor. Del mismo modo, mi intención en esta intervención es la de contribuir en este foro para que se pueda abrir este debate en torno a esta perspectiva y por supuesto, para conocer otras, ya que la temática nos incumben a todos.

    Es bien conocido por nosotros que vivimos en un contexto de incertidumbre que abarca lo natural y lo social, cuestiones que nos afectan a todos de distintas maneras. Del mismo modo, todos interactuamos de manera pasiva o activa con nuestro entorno social y natural. Sin embargo no todos somos capaces de percatarnos de nuestros propios actos y de nuestras actitudes hacia nuestro entorno. Esto es de suma importancia, puesto de que nosotros hemos sido creadores y destructores de nuestro espacio social y entorno natural. Teniendo en consideración esta situación, Olga Moreno señala que han existido desde el siglo veinte un avance de una conciencia que integra lo social y lo ambiental, cuestión que es tratada por Murray Boockchin en sus obras. La diferencia radica que Boockchin, considera que esta conciencia existe no precisamente desde una época en específico, más bien, es una cuestión histórica, que se ha ido desarrollando en todas las etapas del ser humano. La diferencia está por lo tanto en cómo el ser humano se relaciona con la naturaleza. De ahí las diferencias históricas de las relaciones humano-natural o social-ecológica.

    Ahora bien, quisiera volver a un punto que trata la autora, este es el caso de la conciencia que se supone, se debe despertar de manera "natural" entre nosotros para que nos relacionemos en este mundo artificial o globalizado. Este punto, quisiera tratarlo desde la perspectiva crítica, en cuanto es un supuesto de que la escuela debe otorgar los conocimientos para que los estudiantes se concienticen y sean consecuentes "de" y "con" el mundo en el que vivimos. Esto considerando las exigencias y propuestas que realiza la UNESCO. No obstante, se señala por parte de la autora de que la escuela tiene una responsabilidad que según mi parecer es utópica, en cuanto se debe realizar una transformación ideal de personas que sean integrales y portadoras de valores que tengan el carácter de "ciudadano planetario". Es por esto que cabría señalar lo siguiente, ¿por qué aún se considera a la escuela como el único espacio en el cual se debe formar para a las personas en ciudadanos planetarios? Y por otra parte, que la formación ciudadana tenga un carácter planetario ¿se consideraría el contexto local, en relación a la cultura, tradiciones, modos de vida, entre otras perspectivas de las personas y de las comunidades?

    Por otro lado, considero que se debe cambiar el enfoque escolar al asunto, llevándolo desde una perspectiva cerrada a una perspectiva abierta, este es el caso en lo que se entiende como educación y de cómo debe entenderse. En este caso, propongo cambiar la perspectiva escolar a una educativa, esto teniendo en cuenta que una perspectiva enfocada en la educación permite ampliar el espectro y el uso de los conceptos, ya que no se pensaría de manera cerrada (relación profesor-estudiante), al contrario, se abrirían los espacios para dialogar entre todos los actores de una comunidad educativa, por lo tanto se crearían diversas preguntas mediante las relaciones entre todas las personas que conforman una comunidad educativa. En fin, considerando la problemática de la educación eco social, se abre un abanico de múltiples posibilidades, puesto que se considera la perspectiva del rol del ser humano en la naturaleza y la de la naturaleza con el ser humano.

    Un saludo fraternal, se despide Alexis Osvaldo Urtubia Alarcón. Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía de la Universidad de La Serena.

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    1. Ma. Victoria Bustos Rodríguez27 de octubre de 2016, 13:15

      Quisiera complementar el comentario de Alexis. Para esto tendré en consideración las perspectivas que nos da Olga Moreno en relación a nuestro contexto educativo y los desafíos que se tienen en esta materia en el ámbito local, regional y mundial.
      Olga Moreno formula las siguientes preguntas: “¿Es necesaria y posible una Ciudadanía Planetaria hoy? ¿A qué nos referimos cuando hacemos mención a ciudadanía planetaria?” (Moreno, 2013). En primer lugar, considero que sí es necesario formar ciudadanos que sean conscientes del medio ambiente natural y antrópico. Para esto sería necesario que los docentes sean actores activos y vinculantes en su quehacer docente, considerando todos los elementos que son necesarios para que se genere un aprendizaje significativo en materias ecosociales. Sin embargo ¿qué vamos a entender por ciudadanía planetaria?, es decir ¿existe una formación ciudadana?, estas preguntas han sido formuladas en nuestra comunidad universitaria, puesto que en Chile, la educación ciudadana se entiende como una educación cívica. En primer lugar, considero que la formación ciudadana es un concepto más amplio que la educación cívica, puesto que además de involucrar los elementos políticos, se genera un cuerpo conceptual más amplio y variado, incluyendo entre estos la vinculación del sujeto con su medio ambiente y con sus pares. En cambio, la educación cívica se entiende como una formación en ámbitos políticos formales, en donde se enseñan los factores que son “importantes” para la vida de las personas.
      Ahora bien, Alexis formula las siguiente pregunta “¿por qué aún se considera a la escuela como el único espacio en el cual se debe formar para a las personas en ciudadanos planetarios?” en este sentido considero que la formación ciudadana involucra a la educación de manera más completa, puesto que no considera solamente al espacio escolar como único lugar de aprendizaje, más bien, se entiende a la escuela como un espacio más de aprendizaje, dando relevancia a todos los espacios que involucran la vida de las personas. Por lo tanto, la formación ciudadana permite complementar los espacios micros de la vida de la comunidad educativa como señala Alexis, dando la oportunidad de formar ciudadanos más conscientes y activos con el planeta.
      Saludos.
      Ma. Victoria Bustos Rodríguez.
      Estudiante, Pedagogía en Historia y Geografía. Cuarto año.
      Universidad de La Serena, Chile.

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  47. Muy preciso este comentario. PAra ampliar estas ideas recomiendo la lectura de: Climate Science and the Uncertainty Monster
    by J. A. Curry and P. J. Webster DOI:10.1175/2011BAMS3139.1
    Es un artículo que incide en lo que señala Osvaldo Urrutia y nos remite al debate epiestmológico de comprender/explicar
    Un saludo
    Xosé m. Souto

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  48. Quisiera iniciar respondiendo la interrogante: Sí, es posible genera una ciudadanía planetaria dentro del aula, pero lamentablemente no es el único que se necesita para generar un pensamiento crítico con respecto a la valoración de nuestro entorno. Esto se debe a que los estudiantes no son individuos que tengan como único ambiente de relaciones sociales a la escuela, también el alumno se ciñe a un contexto social y familiar. Por lo cual es menester que dichos contextos propicien una educación ambiental, quizás no en un aspecto formal como la escuela; pero por lo menos entreguen algunos principios que sirvan de guía para futuras situaciones o que se puedan desarrollar con mayor fuerza en el aula.
    Con respecto a la realidad que me atañe como futuro docente, en Chile la educación ambiental es una tarea pendiente, y como señala Muñoz (2014) desde los años 70 ha sido, la educación ambiental, utilizada para formular y ejecutar políticas de gestión ambiental, pero su incorporación ha sido lenta en el ámbito educativo. Quizás esta lentitud de incorporación se deba al dominio de del Neoliberalismo en las diversas áreas de la sociedad chilena, un dominio que cosifica los elementos del entorno natural, relegándolos a un sector económico en el cual se les coloca un precio.

    Manuel Cortés Valderrama
    Pedagogía en Historia y Geografía
    Universidad de la Serena
    Chile

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  49. Hola a todas/os
    La educación ambiental y planetaria debiese ser un eje rector del proceso educativo en general, y con mayor énfasis en las asignaturas ligadas a la Historia, Geografía y las Ciencias Sociales. Es sabido por todos que el futuro de la humanidad se encuentra en manos nuestras, pues depende de la humanidad que el cambio climático y el calentamiento global entren en un proceso de franco retroceso, lo cual es muy difícil de suceder pero no así imposible. Para lograr esto, debemos partir por instar no sólo a nuestros estudiantes dentro del aula sino también y con mayor ahínco a la ciudadanía en general a hacerse partícipe del garantizar y fomentar el desarrollo sustentable. Por parte de la escuela, la función radica en generar en los estudiantes una conciencia crítica sobre los cambios en sus hábitos cotidianos en favor de un planeta mejor, que le permitan equilibrar el desarrollo social, económico junto a un medio ambiente sostenible en el tiempo. Si bien por un lado, la escuela debe ser capaz de canalizar estos principios mediante “metodologías y currículos ambientales” en pos de formar ciudadanos conscientes de la importancia de un medioambiente libre de contaminación, son a su vez, nuestras autoridades las que deben hacerse cargo de que aquellos principios sean extensibles y practicables con el resto de la población. El Estado debe ser capaz de trabajar en la ejecución de programas gubernamentales nacionales y locales de participación ambiental ciudadana conjunta, capacitaciones y generación de redes municipales y ciudadanas (Ministerio del Medioambiente Chile, 2016), donde la ciudadanía tome un rol activo, más aún cuando en el caso de gran parte de los países latinoamericanos la ocurrencia de eventos climáticos, geofísicos y ambientales son más frecuentes (incrementados con el cambio climático y el calentamiento global). Lo anterior no sólo nos hace más resilientes a la hora de enfrentar un evento natural con consecuencias devastadoras sino que nos permite a futuro enfrentar situaciones similares con un mayor conocimiento y experiencia positiva.

    Gonzalo Vega Olivares Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía Universidad de La Serena La Serena, Chile.

    Referencia bibliográfica:
    Ministerio de Medio Ambiente, Chile. Recuperado de: http://www.mma.gob.cl/1304/w3-propertyvalue-16234.html


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  50. Debemos comprender que en contexto en el cual nos desempeñamos, como futuros docentes con una visión crítica de la sociedad a la que pertenecemos, la perspectiva de la educación ambiental debe ser un punto clave de la enseñanza geográfica. Claro está que la educación tiene como fin primordial, que los estudiantes tomen conciencia del cuidado del medio ambiente, y que sean capaces de generar una perspectiva ética ante las connotaciones sociales que tienen diversas problemáticas (ej: cambio climático, contaminación, preservación de recursos naturales, etc.).
    A través de la educación ambiental, se debe enfocar la perspectiva metodológica de la geografía desde el desarrollo sustentable, puesto que transformaría a la enseñanza geográfica en un factor de cuidado ambiental y de preservación de recursos naturales, con el objetivo de que los estudiantes puedan diseñar sus propias estrategias para generar un desarrollo social y económico que no sea desfavorable con el entorno en el cual habita.

    Carlos Araya Olivares
    Estudiante – Pedagogía en Historia y Geografía
    Universidad de La Serena, Chile

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  52. Como bien se menciona en el presente informe, hacer caso omiso a los cambios climáticos del cuál sus efectos están cada vez mas presentes en el impacto generado a escala mundial, hacen que nos cuestionemos el verdadero sentido de coexistencia con nuestro entorno, donde problemas como el consumo, la producción industrial con sus respectivas consecuencias contaminantes, la destrucción de ecosistemas completos en post del desarrollo de grandes empresas extractivistas, nos llevan a replantearnos cual es el verdadero objetivo en el cual estamos llevando a cabo el conocimiento adquirido, y la poca relevancia que tienen estás problemáticas a escala planetaria que se ven tratadas superficialmente o simplemente ignoradas por los curriculum educativos, citando a la propia autora Olga Moreno:"Es necesario que esta realidad en la que nos encontramos inmersos se traslade al ámbito educativo, de forma que el alumnado sea consciente y consecuente de y con el mundo en el que vive [...] a pesar de los esfuerzos, aún queda mucho que andar para conseguir una transversalidad real, y es que son diferentes los grados de complejidad; por un lado nos encontramos con déficit en la formación del profesorado, y por otro con la poca importancia que se otorga a estas materias, que pueden ser ámbito de cualquier docente, y que termina invisibilizándose entre el resto de materias escolares." Es aquí donde la mayor incidencia que podamos llevar a cabo se manifieste de manera individual y colectiva, siendo una acción simbiotica que logre conectar pequeños actos que ayuden a crear conciencia y participación en el cuidado del medio ambiente, como a su vez enfrentar las diversos problemas ambientales asociados al capitalismo que se alimenta de la destrucción directa de los recursos y los habitat presentes en nuestro entornos naturales, siendo el constante levantamiento de demandas sociales, y el análisis critico de cualquier empresa y sus diversos planes a llevar a cabo en los territorios en los que coexistimos, una pieza clave para construir espacios que den cuenta de una practica de cuidado y demanda ante la inminente extracción de los recursos nos lleva a plantearnos que; "Aunque el ser humano altere y modifique fuertemente los sistemas naturales, los ciclos de nutrientes y de la energía, interviniendo los ecosistemas e introduciendo obras que transforman el medio natural [...] el desafío que se nos presenta es conciliar la naturaleza con los asentamientos humanos, artefactos de instalación permanente en un territorio determinado que transforman decididamente el espacio geográfico." (CONAMA,2008) Esto nos lleva directamente desde el rol como futuros docentes o en pleno ejercicio pedagógico, a enfrentar el tremendo desafío que conlleva revertir la destrucción y transformación negativa en todo el planeta manifestándose en detrimento no solo de nuestra especie, sino de cadenas completas que se ven irrumpidas por el abusivo accionar antrópico en distintos lugares del mundo a conectarlo con las unidades y temáticas abordadas desde el aula que permitan la apertura de conocimiento en pos de una real construcción social y cultural y como bien señala la autora Moreno dejar atrás esa mirada conservadora de la educación y aterrizarla al contexto real en el que nos desenvolvemos, de modo que; "Hasta ahora la educación se ha entendido como un espacio reservado al profesorado y/o la familia, sin considerar otros espacios y medios que están influyendo en la educación de nuestros niños y niñas, y en la sociedad en general. Considerar estas limitaciones que tiene la escuela es esencial para problematizar la educación y plantearla como un asunto público de interés general, no es exclusivo de un ámbito determinado, sino del conjunto de la sociedad."

    Cristián Palma Gómez
    Estudiante de Pedagogía en Historía y Geografía, Universidad de La Serena, Chile.

    Bibliografía:

    - -Biodiversidad de Chile Patrimonio y Desafíos, Comisión Nacional del Medio Ambiente, CONAMA, 2008

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  53. Estimada comunidad de Geoforo:
    Respecto a la pregunta inicial “¿Es posible Educar para una Ciudadanía Planetaria en las aulas?” considero que no debiésemos preguntarnos si es posible, más bien debiésemos preguntarnos de qué forma educar para una ciudadanía planetaria en las aulas, cómo poder crear una conciencia valórica respecto al uso moderado de los recursos naturales, cómo lograr conmover a las nuevas generaciones ante los cambios planetarios que el mismo ser humano ha ido provocando en la búsqueda de satisfacer sus <>.
    La educación ambiental resulta un área importante dentro de los actuales currículos escolares en los diferentes niveles de enseñanza, ya que es una temática que condiciona directamente nuestra calidad de vida, siendo los problemas ambientales provocadores de pobreza, desigualdad, crisis políticas, sociales y económicas. Para ello la geografía juega un papel fundamental, en el que como ciencia social puede abarcar no sólo desde lo físico sino también desde lo humano.
    Quisiera enfocarme en el tema del recurso hídrico, cómo se hace un uso indiscriminado de este bien y que cada vez se vuelve más escaso en la zona en la que habito.
    La región en donde vivo lleva más de 10 años sumida en una sequía que algunos ya se atreven a denominarla más bien un proceso de desertificación, convirtiéndose el fenómeno ya no en un problema de índole natural, sino una degradación persistente de los ecosistemas de las tierras secas producida por las variaciones climáticas y la actividad del hombre.
    La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) define este proceso como «la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas».
    Es por ello que en mi zona (y debiese ser en todo el mundo) el cuidado del agua es un tema que se promueve desde el preescolar.
    A veces observo las noticias y veo lugares del mundo donde aún no se ha sienten fuertemente los efectos de la carencia del recurso vital, por lo que los cuidados a éste son mínimos si no nulos.
    Ante esto, quisiera compartir con ustedes algunas noticias de diferentes medios, locales y nacionales que se refieren al tema de la sequía o desertificación que afecta a la cuarta región de Coquimbo en Chile, también les comparto un video de una serie infantil, que en un esfuerzo por tratar el tema en forma lúdica, pero sin restar valor, intenta informar y crear conciencia a los más pequeños respecto al cuidado del agua.
    Si bien algunas noticias y videos datan de años anteriores, la verdad es que la realidad no ha cambiado.
    http://diario.latercera.com/2015/02/17/01/contenido/pais/31-183752-9-en-la-iv-region-ya-no-se-habla-de-sequia-sino-de-desertificacion.shtml

    http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=227995
    http://www.24horas.cl/nacional/combarbala-atraviesa-la-peor-sequia-en-100-anos-1106980

    https://www.youtube.com/watch?v=XfQ6mOy-Drw


    Sara Vega Alvarado
    Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía
    Universidad de La Serena, Chile.

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  54. Soy Laura Garrido, alumna del Máster en Investigación de Didácticas Específicas de la Universitat de València. Como alumna he podido experimentar varias propuestas de concienciación y toma de valor del entorno desde una perspectiva de conservación del medio ambiente. Creo que existen una serie de problemas contra los que debemos luchar los docentes a la hora de abordar la educación ambiental y planetaria.

    En primer lugar debemos contrarrestar los efectos que tienen en los alumnos los mensajes que desmienten el cambio climático y el impacto ambiental de la actividad humana. No debemos olvidar que existe un sector importante de la sociedad que desmiente que exista un impacto irreversible de la actividad humana sobre el medio ambiente, y estos mensajes nos bombardean tanto a nivel global como local. Cuando existe una actividad humana que tiene cierto impacto en el medio pero genera puestos de trabajo y beneficios económicos a nivel local o comarcal la sociedad y los políticos locales tienden a minimizar o negar el daño de este impacto, ya que en el medio local son mayores los beneficios económicos y laborales que la percepción del daño en el medio ambiente. Precisamente por ello debemos concienciar a los alumnos que el daño que se infringe al medio ambiente en su localidad se suma a los daños que se producen en miles de actuaciones humanas: fábricas, minas, tala de bosques, vertidos...

    En segundo lugar debemos tener en cuenta que los alumnos no se sienten identificados con el medio, y que ellos perciben esto como algo lejano. Resulta curioso que conocen más, por ejemplo, el daño producido por la deforestación del amazonas que la repercusión del abandono de la huerta local. Por ello deberíamos hacer que los alumnos se sientan partícipes del medio en que habitan, partir de lo cercano para luego crear esa concepción planetaria tan interesante que se plantea en el foro, despertando emociones en los alumnos y haciendo que sientan su entorno como algo propio.

    En tercer lugar estamos ante uno de los puntos más controvertidos a la hora de plantear la educación ambiental y planetaria en un centro escolar a nivel transversal. La situación actual de recortes en educación a todos los niveles están siendo especialmente dañinos en España. La reducción de profesorado, el aumento de las ratios, la falta de recursos hace que el profesorado esté menos involucrado en actividades extracurriculares; se han reducido drásticamente las salidas de los centros, y el hecho de plantear un programa interdisciplinar supone horas extra con carácter voluntario, y no todo el profesorado esta dispuesto a involucrarse dentro de este clima de recortes. Además, el reto es que consigamos que toda la comunidad escolar se involucre, en una época en que los padres de los alumnos participan poco en las actividades de los centros. Creo que deberíamos plantearnos el centro escolar como un ecosistema en que todos somos necesarios, concienciando a todos de que su participación en la comunidad educativa es imprescindible.

    Por último creo que, en la línea en que se expresa en otras entradas del foro, debemos trasgredir los límites del entorno escolar para que nuestras acciones sean efectivas y tengan repercusión en la sociedad, primero a nivel local para así conseguir que el efecto sea visible a nivel global. En este sentido creo que podríamos emplear en el aula la metodología de Aprendizaje y Servicio, aprovechando nuestro entorno más cercano y concienciando a los alumnos de la importancia de implicarse y participar en él; el hecho de poder ver los efectos de sus esfuerzos en el ámbito local hará que su nivel de concienciación e implicación crezcan de manera exponencial.

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  56. Amparo Saixo Grau
    Alumna del Máster de Investigación en Didácticas Específicas (UV)

    Los aspectos medioambientales se tratan habitualmente en las instituciones educativas a raíz de los grandes problemas ambientales a nivel global, los cuales son muy generales y se nos presentan como algo lejano de lo cual no formamos parte, aunque se nos afirme que así es. Se trata de un mensaje muy contradictorio, que provoca que el receptor del mismo no vea de manera clara cuál es la relación entre sus acciones y las problemáticas globales, ni tampoco cómo estas le influyen. La única manera de mostrar esta conexión es haciendo visible la relación entre problemas locales y problemas globales. Tal y como comenta mi compañera Laura en su intervención, muchas personas desconocen cuáles son los problemas que están afectando a su entorno inmediato. Como docentes es fundamental que fomentemos en nuestro alumnado la observación de su entorno y la mirada crítica hacia lo que en él sucede. De nada sirve conocer grandes problemáticas si no podemos relacionarlas con nuestras propias acciones, del mismo modo que conocer los problemas del entorno carecerá de sentido completo si no somos capaces de ver cómo afectan a lo global. Por tanto, es necesario que la escuela contribuya a la visualización de la interacción constante entre los dos ámbitos.

    La concienciación con el medio ambiente tiene dos condiciones: una es el conocimiento y la otra la implicación emocional. Es necesario conocer los problemas para saber sus repercusiones y cómo podemos contribuir a solucionarlos. Del mismo modo es esencial conseguir cierta vinculación emocional del alumnado con su medio, que le haga sentir que sus acciones importan y que lo que sucede a su alrededor es en parte su responsabilidad. Estas dos premisas podemos trabajarlas a partir de la realización de itinerarios didácticos y la elaboración de cuadernos de campo, dos herramientas de gran utilidad para el propósito perseguido que ayudan a comprender a partir de las vivencias.

    En la búsqueda de la implicación emocional debemos recordar que nuestras características personales nos diferencian y que por tanto no tenemos las mismas emociones ni nos afectan las mismas cosas. Es importante buscar la implicación desde muchas perspectivas, trabajar distintas problemáticas que permitan involucrar al mayor número de personas posible. Nunca sabemos cuál puede ser el asunto que despierte la conciencia de una persona. Del mismo modo, considero fundamental dar protagonismo real al alumno para que pueda formar parte del cambio. Si de algún modo el alumnado siente que la solución a los problemas también está en sus manos, su implicación aumentará. Esta contribución por su parte no puede ser algo que la escuela proponga de modo puntual, sino un conjunto de acciones integradas en la vida del centro y en la cotidianidad de cada miembro de su comunidad. Hay que vencer el pensamiento que en muchas ocasiones tenemos de que nuestras aportaciones son tan minúsculas que mantienen inalterada la balanza. En ello, la formación docente es clave: sin un profesorado comprometido es imposible la formación de un alumnado comprometido.

    Desde mi punto de vista la formación del profesorado en materia ambiental tiene grandes carencias. Es una temática con poco peso en la formación inicial de los docentes y generalmente se trabaja de un modo muy superficial, de manera que no llega a desarrollarse una implicación significativa por parte del futuro maestro. Considero que sería absurdo hablar de formación ambiental del alumnado sin pensar primero en la formación de los docentes, pues la falta de formación adecuada únicamente va a perpetuar el modelo actual más generalizado en los centros escolares: una educación ambiental superficial, escasa y alejada de la realidad del alumnado. Es por tanto imprescindible, en mi opinión, un replanteamiento profundo del plan de estudios de Magisterio que otorgue a los aspectos medioambientales la importancia que realmente tienen.

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  57. Ana Chirivella Mora27 de febrero de 2017, 13:59

    Ana Chirivella Mora
    Alumna Máster de Investigación en Didácticas Específicas


    La necesidad de una Educación Ambiental se ha ido constatando y promoviendo a lo largo de los años. Hoy en día, la introducción de la potenciación de prácticas sostenibles en la enseñanza está provocando la necesidad de realizar un cambio estructural que obliga a revisar la cultura educativa. Ello implica rediseñar los nuevos espacios educativos, sus tiempos y ritmos, el papel del profesorado y de todos los agentes que intervienen en la práctica escolar y el currículo. Esto supone el análisis crítico del entorno que ha determinado las actuales tendencias insostenibles y preparar a una ciudadanía responsable y capacitada para la toma de decisiones sostenibles en un mundo global y complejo.

    Los docentes necesitamos, por tanto, adquirir de forma inminente un conocimiento y un comportamiento de concienciación medioambiental con el fin de transmitirlo y hacer partícipes a nuestros alumnos para que les permita desarrollarse y adquirir una nueva cultura ecológica. Por eso la educación, debe funcionar como herramienta transformadora orientada hacia la sostenibilidad la cual tiene un papel fundamental.

    No obstante, uno de los problemas principales para conseguir el cambio de conducta es que los individuos sólo realizan conductas ambientalmente responsables cuando están lo bastante informados sobre la problemática ambiental, se encuentran motivados hacia ella y además, se ven capaces de producir cambios específicos y están convencidos de la efectividad de su acción. En segundo lugar, otro de los posibles problemas que impiden la realización de conductas ecológicas se debe a la falta de información que tienen las personas acerca de lo que pueden hacer para modificar su conducta y sus conocimientos sobre los posibles comportamientos a seguir para solucionar un problema ambiental determinado; es decir, sus conocimientos sobre el medio ambiente y sus habilidades para llevarlos a cabo.

    Gracias a la intervención escolar podemos conseguir que nuestros alumnos/as aprendan a conocer el medio y los problemas existentes, favoreciendo una actitud positiva hacia el medio. Desde nuestra posición, debemos enseñar conocimientos que permita conocer el las complejidades del ambiente y cómo cuidarlo. Además, también debemos favorecer la sensibilización y concienciación sobre la necesidad de llegar a vivir en una sociedad sostenible, fomentando, actitudes y valores de sostenibilidad. Sin olvidar que para ello se les debe ofrecer posibilidades de experimentar y vivir espacios que les permitan analizar las situaciones, para llevar a cabo una actuación y participación que sea responsable a favor del desarrollo sostenible.

    Se plantea por tanto, que el alumnado trabaje hechos ambientales problemáticos cercanos a su contexto inmediato para que les resulte más significativo adquirir nociones sobre las causas y consecuencias y los vincule con la sostenibilidad, se sensibilicen y reflexionen para tomar decisiones correctas para su resolución.

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  58. Hola, mi nombre es Álvaro Sánchez y actualmente me encuentro cursando un máster de la Universidad de Valencia. Concretamente el de Investigación en Didácticas Específicas con especialidad en Ciencias Sociales. En el módulo titulado Educación Ambiental Integral y representaciones sociales. Propuestas interdisciplinares de investigación en el medio local: programación y evaluación de experiencias, hemos abordado las diferentes problemáticas que existen en ciertos aspectos de la Educación Ambiental. Hemos trabajado en ello desde el aula hasta con salidas de campo. Concretamente, la salida la realizamos en una localidad de la Comunidad Valenciana llamada Riba Roja, en el que el tutor nos explicó y concienció acerca de los proyectos llevados a cabo y de las problemáticas de la zona que también afectan (algunas) a toda España. Desde mi punto de vista, esta asignatura ha tenido una cosa que ha sido clave para mantenerme motivado cuando la he cursado. Este elemento del que hablo es cuando uno se piensa que sabe de cierto tema, pero que cada día te sorprende algo nuevo y que es realmente interesante, porque al final descubres que has aprendido y que ante todo, puedes observar aspectos totalmente equivocados que incluso uno mismo pensaba que estaban bien. Y esto, bajo mi punto de vista, es lo que favorece la praxis de un profesor para educar sobre la sostenibilidad ambiental y la relación con la sociedad. Hay muchos aspectos que trabajar con los más pequeños (representaciones sociales, concepto de medio, identidad, etc.) y es por ello que se ha de fomentar el aprendizaje en el medio. No hay que olvidar que el aprendizaje por medio de experiencias es mucho más completo y significativo que lo que entendemos por el método tradicional. Claramente hay una problemática sobre cómo se aborda la Educación Ambiental en las escuelas, ya que más importante aprenderse de memoria la vegetación de la Comunidad Valenciana que intentar crear un vínculo emocional con la naturaleza autóctona con la que convivimos y a la que tenemos que valorar y respetar. Por último, me gustaría añadir que no hay que olvidar que si vivimos es principalmente gracias a lo que la naturaleza realiza por nosotros, y es por ello que hay que favorecer un carácter crítico de la ciencia, en el que el valor del dinero no sea tan importante como el bienestar y el cuidado de lo que nos rodea y que permite la vida en este planeta. Lamentablemente hoy en día aún quedan muchas cosas que arreglar, pero si no nos rendimos, esta problemática situación cambiará y conseguiremos una educación que realmente priorice y favorezca los valores personales de los estudiantes, no únicamente la competitividad.

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  59. Hola a todos, soy Ana Villar, graduada en Magisterio de Educación Primaria en la mención de Humanidades y actualmente alumna del Máster en Investigación de Didácticas Específicas en la mención de Ciencias Sociales por la Universidad de Valencia; en el mismo, la asignatura de Geografía ha incluido un módulo en Educación Ambiental Integral y representaciones sociales. Propuestas interdisciplinares de investigación en el medio local: programación y evaluación de experiencias. Es en esta donde hemos tenido la oportunidad de conocer en mayor profundidad un concepto tan poco trabajado en el ámbito escolar. Con el paso del tiempo la Educación Ambiental se ha ido incorporando en las aulas aunque tampoco en gran medida, ¿pero cómo se debería aplicar realmente la Educación Ambiental? ¿Cómo deberíamos trabajarla? ¿Hasta qué punto esta influye en el alumnado? O como hace referencia uno de los principales temas de este foro ¿es posible educar a la futura ciudadanía en las aulas para asumir un cambio en la Educación Ambiental?
    La respuesta es claramente afirmativa, los alumnos de cualquier etapa educativa son futuros ciudadanos, ciudadanos no sólo de la ciudad en la que viven, son ciudadanos de un mundo, de un planeta en continuo cambio; cambios que desafortunadamente no parecen ir caminando hacia un buen destino. Es entonces cuando debemos plantearnos si nuestro papel como maestros o nuestra práctica docente realmente está ejerciendo el rol que debería.
    El ámbito educativo puede ser un motor, un impulso progresivo hacia buenos hábitos; pero para ello debemos hacer que los alumnos se involucren y sean conscientes del mundo en el que viven, tanto los aspectos más positivos como los más negativos. Si somos realistas trabajando en Educación Ambiental deberíamos partir, como bien nos han enseñado en el módulo anteriormente citado, de una problemática.
    ¿Pero qué sucede si el alumno considera que esas problemáticas no le afectan? ¿Puede ser que piensen que están lejos y que a él no le va a hacer daño? De nuevo, sí. Por ello mismo debemos hacerles ver que los problemas parten desde nuestras propias acciones, nuestros entornos más cercanos hacia los problemas globales. Hacerles comprender que toda piedra hace pared; y eso puede aplicarse tanto con los aspectos positivos como negativos.
    En esta sección del Máster, con mis compañeros pudimos experimentar de primera mano la importancia de acercarnos al entorno y conocer los problemas que pueden presentar. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de realizar una visita por Riba-Roja del Turia, un municipio de la provincia de Valencia. Pudimos realizar una salida de campo en la que comprobé una famosa cita de Confucio Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí. Estas experiencias son las que dan la coyuntura de aprender realmente, viviendo en primera persona la problemática de un lugar; es aquí donde me gustaría realizar un inciso acerca de la importancia de llevar a cabo una salida de campo con un enfoque distinto al que estamos acostumbrados. La formación al maestro sobre las salidas de campo no se considera lo suficientemente importante, ya que, por lo menos en mi caso no he tenido la oportunidad de trabajar las mismas a lo largo del Grado; sin embargo una correcta formación, implica un uso más que adecuado de estas, pasando de llevar a cabo una excursión a una salida de campo, siendo esta realmente útil.
    Retomando el tema de la problemática, con el planteamiento de unas actividades que permitan una reflexión más crítica, una vinculación emocional y una involucración personal de cada uno de los alumnos, podemos conseguir cambiar el concepto de educación ambiental. Si el niño se considera parte del medio en el que vive y comprende la influencia de este a nivel global, habremos conseguido una de las finalidades más importante a pesar de que el currículum educativo no haga suficiente hincapié en esta.

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  62. Jaime Toro Pérez
    Alumno del Máster en investigación en didácticas específicas UV

    I parte del post:
    Las problemáticas socio-ambientales y los cambios globales hacen necesaria de forma cada vez más evidente que avancemos hacia una educación crítica que ponga especial atención en competencias que sostengan unas verdaderas bases ciudadanas.
    Se han dado pasos importantes para incluir temáticas relevantes en el currículo escolar, como el caso de la educación ambiental, la educación para la ciudadanía, la educación para el desarrollo... Pero, ¿estamos avanzando de forma correcta? La situación actual del sistema educativo, es bastante delicada y, por más que las administraciones públicas asuman un lenguaje innovador, las prácticas y rutinas escolares siguen estando obsoletas.
    Los contextos de aula, cada vez son más cambiantes debido a la aparición de nuevos recursos e intereses que se asimilan por lo general de forma acrítica por parte del profesorado. Sumado a las concreciones legislativas que, se asimilan del mismo modo. Cada vez se ve más desprestigiado el papel de las ciencias sociales para dar paso a un modelo escolar de mercado que permita legitimar el orden social actual. Lo que provoca que más que nunca debamos implicarnos en la investigación y comprometernos a reformular la didáctica de las ciencias sociales.
    En las sesiones de Investigación didáctica en Ciencias Sociales del máster, acompañados por Antonio Morales y Carlos Caurín, hemos podido reflexionar sobre este tipo de cuestiones a partir de los modelos didácticos como instrumentos de intervención en la realidad educativa integrando en las aulas propuestas interdisciplinares de investigación en el medio local. Y es que por más que se integren nuevas metodologías y contenidos, si no se plantea la materia de forma reflexiva a partir de un modelo socio-crítico basado en el reconstructivismo, seguiremos reproduciendo de forma inconsciente modelos didácticos tradicionales.
    Apoyándonos en las aportaciones de Vygotsky del reconstructivismo, deberemos optar por modelos alternativos que, además de tener en cuenta las concepciones espontáneas del alumno, orienten la finalidad educativa en dirección hacia una visión más compleja y crítica de la realidad, que sirva de fundamento para una participación responsable en la misma. Así, a partir de una metodología basada en el planteamiento de problemas socio-ambientales, se podría desarrollar una secuencia de actividades dirigida al tratamiento de los mismos propiciando la construcción de actitudes favorables a la resolución de éstos y, en resumen, sabiendo intervenir en el medio que nos rodea y generar un importante impacto social (García, 2000).

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  63. Jaime Toro Pérez
    Alumno del Máster en investigación en didácticas específicas UV

    II parte del post:

    De este modo, a partir de las salidas de campo, se nos ha ofrecido en este bloque del máster una manera de abordar esos problemas socio-ambientales. A partir de nuestra propia experiencia en el Parque Natural de Riba-Roja del Túria, hemos contemplado la importancia de la inteligencia emocional para modificar las representaciones sociales del alumnado. Observando que existe una imagen idealizada y aproblemática del medio, a través de nuestras emociones, hemos podido desarrollar una mirada más reflexiva hacia este. Sin embargo, para que esto pueda ser posible, es importante el trabajo multidisciplinar, pues es el modo en que el alumnado podrá entender el medio como un todo del cual formamos parte.
    Aunque se celebre el día del árbol no se está trabajando necesariamente en pro de la sostenibilidad. Aunque se desarrollen campañas de donación de alimentos, los alumnos por desgracia siguen desperdiciando 1/3 de éstos al día en sus contextos familiares. Lo que quiero decir, es que no se trata de algo eventual, se trata de un proceso continuado de enseñanza-aprendizaje, de unas finalidades y planteamientos concretos que, como hemos contemplado líneas arriba, son posibles de desarrollar a partir del medio local y las emociones, optando por modelos didácticos socio-críticos.
    Es importante señalar que, para que esto pueda ser tangible, sin duda se debe reformular la formación del maestro. Pues un profesorado con carencias formativas y poco crítico, difícilmente va a desarrollar actitudes críticas en el alumnado.Para fomentar una educación integral en las aulas, considero que debería fomentarse desde las universidades iniciativas del mismo carácter.
    Para finalizar, respondiendo a la pregunta que se plantea como título sobre si es posible educar para una ciudadanía planetaria, yo creo que es posible:
    Sólo asumiendo los problemas a los que se enfrenta la sociedad (hambre, pobreza, crecimiento desproporcionado, abuso en el uso de los recursos, cambio climático, lluvias ácidas, guerras, extinción de especies) desde las aulas y entendiéndolos como propios a través de proyectos interdisciplinares de investigación en el medio será posible. Existen modelos y avances en investigación didáctica. Es momento de repensar la materia, plantearnos una ciudadanía planetaria y optar por modelos didácticos que lo favorezcan.

    Referencias:
    • García Pérez, J.J. (2000). Los modelos didácticos como instrumentos de análisis y de intervención en la realidad educativa. Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, 207.

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  64. Hola, a todos. Mi nombre es Arantxa Parra, y soy alumna del Máster de Investigación en Didácticas Específicas de la Universidad de Valencia.
    Este módulo me ha permitido reflexionar sobre cómo se imparte la educación medioambiental en las aulas, así como, los resultados que se obtienen de ello. ¿Realmente estamos concienciando a los alumnos sobre las problemáticas que tenemos? Con ello, ¿serían capaces de sentir la gravedad de los problemas que estamos teniendo en el mundo?, ¿podrían comprometerse al cambio?, ¿asumiría cada alumno su responsabilidad?
    A día de hoy considero que no, debido a la metodología que se utiliza por excelencia en los centros educativos. Son muchos profesores los que imparten sus clases de ciencias encerrados en el aula, ya que se centran en utilizar como único recurso los libros de texto. Como consecuencia de esto, vemos que desaprovechamos los entornos próximos que nos rodean y que nos podrían permitir hacer un aprendizaje más significativo de lo que estamos trabajando.
    ¿Por qué no cambiamos nuestros hábitos de trabajo?, ¿Por qué no provocamos aprendizajes más constructivos? ¿Por qué seguimos centrándonos solamente en lo conceptual? Aquí vemos el código disciplinar del que nos habla Raimundo Cuesta (1997), es decir, observamos esas rutinas escolares derivadas de la memorización o del propio código disciplinar que domina a la profesión.
    Estoy completamente de acuerdo con lo que ha comentado mi compañera Amparo Saixo. Los problemas que se trabajan en las aulas son a nivel global y esto hace que los alumnos, al no sentirse identificados, lo vean como algo muy lejano de lo que no forman parte. Por este motivo, la gran importancia de trabajar primero a nivel local, puesto que lo que se pretende es que se identifiquen y se sensibilicen con lo que está ocurriendo, con el objetivo de que sientan emociones al respecto y se comprometan a mejorarlo. Lo más complicado es hacer que se cree este vínculo, puesto que una vez ya estén concienciados de las problemáticas que hay serán capaces de trasladarlo a lo global y sentirse también identificado con ello.
    Es aquí donde entra en juego las salidas de campo que he comentado anteriormente, puesto que los alumnos pueden ver con sus propios ojos y sentir lo que está pasando. Con ello estaríamos trasladando, así como, vinculando lo que se está trabajando en el aula con la realidad. Además, las salidas de campo nos permiten trabajar no solamente lo contenidos conceptuales sino también, los procedimentales y actitudinales.
    (CONTINUA)

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  65. (CONTNINUACIÓN)
    Es muy importante resaltar que programar una salida de campo es una tarea muy laboriosa, ya que esta tiene que tener actividades de trabajo antes, durante y después de la excursión. Este error lo cometen muchos profesionales, puesto que solamente trabajan la salida cuando esta ha terminado o cuando la están realizando, por no comentar los que no hacen ningún tipo de actividad. Este trabajo tiene que ir más allá de todo eso, tenemos que guiarles para que los niños vean la conexión como la continuidad de lo que se está trabajando y con ello, logremos una mejor concienciación e implicación.
    Puede ser, que se actúe de esta manera debido a la poca formación que puedan tener los docentes sobre la educación medioambiental. Por ejemplo, yo no había escuchado hablar de las salidas de campo ni de la educación medioambiental hasta llegar a este Máster. Por este motivo, resalto la importancia de estar en continúo reciclaje y, sobre todo, destacar que la formación conlleva responsabilidad; después de haber recibido la formación oportuna no hay excusas para no ponerlo en práctica y por ende somos responsables de hacerlo realidad llevándolo a cabo en nuestras aulas.
    Por último, me gustaría comentar los cuadernos de campo. Es muy habitual trabajar estos cuadernos a partir de los que nos proporciona las instituciones a las que vamos. ¿Por qué no hacemos los nuestros propios? ¿por qué nos acomodamos? Somos profesionales y tenemos a nuestro alcance un gran bagaje de recursos que nos puede ayudar a confeccionar nuestros propios cuadernos de campo, personalizados y adaptados a nuestros niños. Con nuestros cuadernos podemos hacer que el aprendizaje esté más contextualizado y enlazado con los valores que queremos transmitir en el conjunto de toda la actividad.
    Con todo ello, me gustaría concluir que si trabajásemos la educación medioambiental de manera adecuada no se darían esas representaciones sociales tan idealizadas que representan los alumnos con sus dibujos, puesto que estarían concienciados de como es en la realidad. Además, también podríamos cambiar la actitud de estos, es decir, ya no verían el planeta al servicio del ser humano, sino que ambos se encuentran al mismo nivel.

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  66. Pablo Saiz de los Rios1 de marzo de 2017, 12:26

    Pablo Saiz de los Ríos (1)

    Muy Buenas!
    Soy Pablo Saiz de los Ríos, alumno del Máster de Investigación en Didácticas Específicas y futuro profesor de Geografía e Historia.
    En el módulo del Máster impartido por Antonio Morales y Carlos Caurín pudimos reflexionar sobre la Educación Ambiental, es decir sobre cómo podemos educar al ser humano para que se relacione de manera sostenible con el medio ambiente y que de esta manera fomentar en los futuros ciudadanos de nuestra sociedad que su acción antrópica sobre el mundo deje un surco menos profundo.
    Entendemos por acción antrópica como cualquier acción humana que se ha llevado a cabo en la faz del planeta. La evolución tecnológica del ser humano y su primerísima posición en la cadena trófica nos ha dado pie a creernos los dueños del medio y los protagonistas del planeta. A lo cual, el capitalismo supo añadir una buena dosis de combustible mediante la incentivación al consumo, consumimos tierra, agua, suelo, bosque, petróleo, metales preciosos…y la idea de que el consumo y por tanto el crecimiento son inagotables. Lejos de entrar en problemáticas como el Pick oil o el calentamiento global, aquello que me gustaría destacar es la idea de propiedad, de que el mundo nos pertenece. Esta idea, la de la propiedad y la acumulación de riqueza, ya sea individual o de una nación es la que ha movido la Historia mundial, puesto que se disfrace como se disfrace, la causa teleológica de todo conflicto es, ha sido y será una causa económica. Y, además, ha sido la causante de la desigualdad galopante que hoy en día sigue afectando tanto vertical como horizontalmente a cada uno de los países del mundo. Pero sin lugar a duda esta idea de propiedad ha hecho crecer nuestro ego hasta perder de vista que todo tiene un fin y que pese a ser la especie más avanzada tecnológicamente de la tierra, no somos más que otra especie más conviviendo en un medio común.

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  67. Pablo Saiz de los Rios1 de marzo de 2017, 12:27

    Pablo Saiz de los Rios (2)

    Cuando era alumno de ESO una de las profesoras que tuve en aquellos días era una activista de Greenpeace y en sus clases siempre trataba de motivarnos y despertar en nosotros una conciencia ecológica. Más allá de las acciones aisladas concentradas en los “Días del….” que poco o nada sirven para despertar una conciencia más allá que las seis horas lectivas en los que lo trabajas, esta profesora intentó que alguno de nosotros compartiera sus inquietudes y su preocupación por el medio. “Tenemos la responsabilidad de dejar un planeta mejor del que encontramos” decía, pero como bien vimos en clase es necesaria la vinculación emocional para que ese espíritu ecológico despierte y en mi caso, no fue hasta entrada ya la adolescencia que comencé a desarrollar una “conciencia ecológica”. Vino de la mano de un amigo que me introdujo en el mundo de la montaña, la escalada y el senderismo. Con él descubrí que más allá de mi circunstancia de urbanita se abría un medio natural que sobrevivía a la acción antrópica y que merecía la pena conservar para poder seguir disfrutándolo. Cuando íbamos a Xérica a escalar acostumbrábamos a llevar con nosotros una bolsa y hacer “limpieza” de los restos que otros dejaban a su paso, era nuestro pequeño grano de arena en la conservación de un espacio, que disfrutábamos y que ya sea por los valores del deporte de montaña empezó a separarnos de aquellos que no lo hacían. Ahí fue cuando me vinculé emocionalmente con el medio y cuando comencé a diferenciarme de lo que nosotros denominábamos como “domingueros”; y no solo eso, también cuando organizábamos algún barranco o sendero nos encargábamos de concienciar a nuestros compañeros y tratar de traerlos a nuestro lado, la mayoría de veces con gestos como recoger sus colillas delante de ellos, que huelgue decir, eran mucho más efectivos que la más persuasiva de las charlas.

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  68. Pablo Saiz de los Rios1 de marzo de 2017, 12:32

    Pablo Saiz de los Rios (3)
    En mi caso, la concienciación por las problemáticas ambientales no vino de la mano de la educación obligatoria, sino de los conocimientos de un amigo. Lo cual no demuestra otra cosa que el fracaso de la misma en otro de sus muchos ámbitos. Como bien han dicho mis compañeros es necesario una vinculación emocional para que se lleve a cabo un cambio de conducta en los discentes. Pero para ello tenemos que acercarles las problemáticas ambientales al alcance de la mano. De poco sirve realizar una excursión a la montaña, es necesario preparar salidas de campo en las cuales se trabajen sobre problemáticas concretas en las cuales los alumnos se lleven consigo la visión de que es posible actuar y por ende mejorar las situaciones actuales. Para lo cual es necesario tener una gran cantidad de información y sobretodo algo muy importante, actual de lo local a lo general. Es muy difícil acabar con la deforestación del Amazonas, pero no lo es tanto llevar a cabo batidas en el medio local para entenderlo, detectar problemáticas y trabajar en ellas. Un buen ejemplo de ello fue la salida que hicimos a Riba-Roja en la cual pudimos ver la problemática de la caña y la de la conservación de algunos árboles de gran importancia por su edad y tamaño. Y creo que la labor de los profesores funcionó pues todos nos llevamos un mensaje de vinculación emocional con el medio y con sus problemáticas.

    Esta metodología de trabajo es la que los docentes deberían seguir. Ya que conseguimos tres cosas: dar a conocer el medio y su problemática, fomentar la conciencia de conservación de este y por último, desarrollar la idea de pertenencia y convivencia del ser humano con este. Porque una vez que dejas a un lado la idea de ser propietario de algo y te das cuenta de que no eres más que otra especie desfilando por Tierra adquieres la humildad suficiente como para entender que ni eres superior, ni mereces más ni eres mejor que nadie. La fuerza del ecologismo radica en que humaniza y globaliza alejándonos de nuestros impulsos individualistas, adentrándonos en una sociedad más igualitaria, más democrática. Valores que deberían ser los pilares de la nueva ciudadanía.

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  69. Javier Martínez Muñoz, alumno del Máster de Investigación en didácticas específicas.

    Actualmente, la educación ambiental es un tema que cada vez más tiene más importancia en el ámbito educativo. Es necesario que se produzca un cambio en la conducta ambiental de los alumnos, pues son los futuros ciudadanos de nuestro planeta, y los responsables de su cuidado. En nuestra opinión, la conducta ambiental puede llegar a ser muy interesante, sobre todo por dos razones. En primer lugar, debemos de fomentar comportamientos más respetuosos con el medio ambiente y en segundo lugar, porque el continuo deterioro del planeta y las consecuencias que de ello se derivan para la calidad de la vida humana, forman el escenario perfecto para que, una vez tomada conciencia de esa situación, se activen respuestas emocionales que lleven a comportamientos más respetuosos con el medio ambiente.

    En la actualidad, como ya sabemos, nuestra sociedad industrializada está generando unas pésimas condiciones medioambientales, por las que se exige la búsqueda de unas soluciones que parecen que no llegan nunca. Es por ello que debemos de darnos cuenta que las soluciones no pueden depender únicamente de factores tecnológicos, sino también de la humanidad, fomentando un cambio en el comportamiento de los individuos respecto al medio ambiente. Pero, ¿Cómo podemos trabajar esto desde las escuelas? ¿Por dónde empezar?

    Deberíamos de trabajar las problemáticas de la educación ambiental que se encuentran estrechamente relacionadas con las problemáticas sociales más cercanas a los alumnos, ya que en multitud de ocasiones al no verse afectado por éstas las considera lejanas y no llegan a vincularse emocionalmente con ellas. Por lo que es muy importante la vinculación emocional con el entorno. Es aquí donde las salidas de campo juegan un papel crucial, si ven que su entorno más cercano también está afectado puede ser más conscientes de lo que ocurre a nivel global. Por ello, tras las últimas investigaciones, se considera tan importante partir del entorno cercano o también llamado medio local del alumno hacia conceptos más globales, yendo de lo particular a lo general.

    Por lo que hemos aprendido con Antonio Morales y Carlos Caurín en las salidas de campo podemos conseguir la producción de nuevos conocimientos, gracias al dialogo, la reflexión, la participación, la construcción de conocimientos propios, o el descubrimiento. Con el objetivo de proporcionar una base crítica para los futuros ciudadanos con respecto al medio ambiente.

    A modo de conclusión planteamos que la educación trabaje desde una perspectiva diferente a la que hasta ahora se ha mantenido debido al código disciplinar arraigado a la sociedad. Que se trabajen hechos ambientales problemáticos cercanos a su contexto inmediato para que les resulte más significativo adquirir conocimientos sobre las causas y consecuencias y a su vez los vincule con la sostenibilidad. Logrando una mayor sensibilización con el medio.

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  70. Buenas noches, soy Mar Ferrer, alumna del Master de Investigación en Didácticas Específicas. Durante el módulo de dicho master impartido por Antonio Morales y Carlos Caurín, hemos tenido la oportunidad de reflexionar acerca de la Educación Medioambiental, la visión del medio ambiente como una relación entre el medio y el ser humano, en constante relación y nunca por separado. aspecto que, lamentablemente no había tratado en ningún momento durante mis cuatro años de Grado de Magisterio.
    Durante este modulo no solo hemos aprendido de manera teórica al respecto, sino que también hemos podido experimentar a través de una salida de campo, concretamente al parque fluvial de Ribaroja.

    Uno de los aspectos mas novedosos e interesantes del modulo ha sido la relación de la educación medioambiental con las emociones. Tras pequeñas actividades (como por ejemplo expresar la emoción que nos suscitaban fotos de paisajes) he comprendido la importante relación entre educación medioambiental y educación emocional: la acción no puede surgir sino de una emoción Para que haya acción tiene que haber emoción, algo que nos mueva: tenemos que sentirnos implicados para que realimente se produzca algún cambio significativo en nosotros y nuestra forma de actuar.

    Me gustaría centrarme en problemáticas ya mencionadas por mis compañeras. En primer lugar, la desconexión entre lo local y lo global. Me ha parecido muy ilustrativo el ejemplo que pone Laura en su comentario sobre la deforestación en el Amazonas y la pérdida de huerta valenciana; hoy en día en la mayoría de las escuelas las únicas pinceladas que se dan a los alumnos respecto a la educación medioambiental son ejemplos globales, tan alejados de su realidad local que no consiguen tener ningún impacto en ellos. Por tanto, a los alumnos les resulta imposible identificarse con ellos. Como comenta Amparo: “De nada sirve conocer grandes problemáticas si no podemos relacionarlas con nuestras propias acciones”. Está claro que necesitamos unos conocimientos globales que nos permitan entender las problemáticas y relaciones a nivel general, pero estos conocimientos serán inútiles si los alumnos no son capaces de encontrar la relación entre su medio y sus acciones diarias.

    Además, me gustaría incidir en la cuestión ya indicada por mis compañeras: el primer paso para un alumnado comprometido con el medioambiente es un profesorado que cumpla esta característica. Es altamente realmente preocupante que un maestro pueda acabar su formación sin haber recibido ningún información ni formación al respecto (como ha sido mi caso). Como indica mi compañera Ana, solo podemos esperar conductas responsables hacia el medio ambiente cuando los individuos conocen la información necesaria, sienten una motivación e implicación hacia el tema en cuestión y realmente se creen capaces de realizar un cambio significativo. Si el maestro que nos enseña educación medioambiental no cumple estas características, pocos resultados podemos esperar de los alumnos. Por tanto, me gustaría recalcar de nuevo la importancia de un profesorado formado y capaz de transmitir una correcta y completa educación medioambiental.

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  71. Lucia López Garrido
    Máster de Investigación en Didácticas Específicas

    Como reflexión final de todo lo aprendido en el módulo de Educación Ambiental Integral y Representaciones Sociales impartido por los profesores Antonio Morales y Carlos Caurín, debo decir que ha sido una experiencia muy positiva que ha despertado, al menos en mí, una visión diferente a la que tenia de medio ambiente. Y que me ha emocionado ver que cerca de nosotros tenemos parques tan espectaculares como el de Ribarroja.
    Como docente observo que en el aula tratamos el medio ambiente de manera muy superficial, intentamos que los alumnos comprendan los problemas, pero no los hacemos partícipes de ellos y no les mostramos la verdadera realidad. Por ello, la educación ambiental en los colegios debe estar enfocada de manera diferente y que los docentes seamos los primeros en crear una concienciación en los más pequeños hacia lo que forma parte de nuestra vida, que es nuestro entorno, nuestro medio amiente.
    Como hemos podido experimentar en el módulo las salidas de campo son un buen recurso que nos permite poner en contacto al alumnado con el medio, de manera que aprenden de manera activa y reflexiva. Estas pueden estar enfocadas de diferente manera según sean las finalidades y lo que queramos conseguir en nuestro alumnado.
    Me ha parecido muy interesante como se ha trato la educación ambiental con el tema de las emociones, todo relacionado con los itinerarios didácticos, el cuaderno de campo y el toque de literatura con los cuentos que nos ofrecía el profesor Carlos. Es cierto que la educación ambiental debe tratarse desde tratarse desde la educación en valores y sobre todo desde la educación emocional que cree vínculos de concienciación, respeto y valoración, jugando con el componente conativo ya que cada individuo puede percibir diferentes sentimientos o emociones.
    Son muchos los problemas que existen y que hemos podido observar en nuestra salida de campo la mayoría de ellas creadas por la mano del hombre y desde aquí me gustaría hacer un llamamiento a todas las personas para que empezamos a hacer prácticas sostenibles con el medio ambiente, a crear una cultura ecológica con actitud positiva, a favorecer la sensibilización y fomentar actitudes y valores hacia el medio. Reduzcamos las acciones antrópicas y sobre todo la sobreexplotación urbanística en zonas naturales, creando un carácter crítico de respeto hacia algo que realmente no somos conscientes del valor que tiene.
    Me gustaría agradecer a los profesores y a todas las personas que se brindan a ello, por su dedicación, implicación y por transmitirlo a sus alumnos de esa manera. Esperemos que cada vez hayas más repercusión en la sociedad y todos y cada uno de nosotros pongamos nuestro granito de arena.

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  72. Ante la pregunta ¿es posible educar para una ciudadanía planetaria en las aulas? La respuesta es un sí rotundo. De hecho cuando un profesor se le formule una pregunta cuyo enunciado comienza con un “¿es posible…” la respuesta debiera ser siempre afirmativa; en caso contrario, es decir, si no somos capaces de mejorar o corregir hábitos perjudiciales, nuestra profesión dejará de tener sentido.

    Ahora bien, desde el aula se pueden plantar este tipo de semillas y trabajar cooperativamente para conseguir unas prácticas saludables, tanto individual como colectivamente, pero seamos realistas, no es éste el único contexto en el que se lleva a cabo la educación de las personas.

    Medios de comunicación, personajes mediáticos, instituciones, desde el ámbito municipal hasta el internacional, y un largo etcétera conforman la lista de factores que inciden en la educación y en el afianzamiento de valores positivos y negativos, ya no sólo de alumnos infantes y adolescentes, sino de cualquier persona en general, y a ellos también debemos exigir su parte de responsabilidad y de concienciación con el medio. Si existen gobiernos que deslegitiman y rechazan protocolos como el de Kyoto, es comprensible que un individuo, por mucha educación ambiental que haya recibido en la escuela, naturalice estas decisiones y pueda restar importancia a cuestiones tan primordiales como ésta.

    En este sentido, es cierto que desde las aulas podemos conseguir un cambio desde abajo, pero es evidente que también se necesitan reformas desde arriba y alcanzar un mayor número de consensos internacionales.

    Parece que, como individuos, estamos distanciados de los problemas ligados al sistema económico actual como los desequilibrios mundiales o las interdependencias, además de la explotación de los recursos para una sobreproducción que genera unos niveles residuales devastadores, pero nuestra función es hacer comprender la “glocalización”, (concepto introducido en clase) es decir, comprender la interrelación entre lo global y lo local, entendiendo la retroalimentación que se da entre ambos conceptos, y que nuestros alumnos tomen plena conciencia de ello.

    Vivimos en el antropoceno y es tarea necesaria entender la enorme repercusión que cada individuo, con nuestro comportamiento, podemos llegar a tener sobre el planeta. Para concluir, dejaré una frase que trataré de grabar a fuego a mis alumnos, y cuya asimilación tendrá por seguro un valor mucho más significativo que el de tantos otros conceptos.

    Trata de dejar huella en el mundo sin que nadie aprecie en qué lugares estuviste.

    José P. Baviera
    Master de Investigación en Didácticas Específicas

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  73. Hola a todos, mi nombre es Sandra Canet Mahiques, soy graduada en Maestra de Educación Infantil y ahora mismo estoy cursando el Máster de Investigación en Didácticas Específicas de la Universidad de Valencia, más concretamente en didáctica del área de las Ciencias Sociales; es aquí, en la asignatura de Geografía, en donde nos hemos podido adentrar en el mundo de la Educación Ambiental, gracias al módulo impartido por los docentes Antonio Morales y Carlos Caurín.
    Así pues, cuando nos ponemos a pensar o hablar sobre la Educación Ambiental, nos vienen a la mente miles de representaciones que tenemos sobre ella, pero en realidad, no tenemos muy claro el concepto, y como docentes no es una cosa que nos podamos permitir, ya que de nuestras enseñanzas va a depender el pensamiento y la acción de los futuros ciudadanos del mundo. Es por lo que me gustaría, en calidad de maestra y estudiante, hacer un llamamiento a las universidades o colegios de formación de docentes, para que valoren más este tipo de conocimientos a la hora de formar a esos jóvenes, de los que años después dependa la conducta de la sociedad futura de cara al medio ambiente, porque una buena educación y concienciación puede cambiar el mundo.
    Por tanto, en la actualidad, hay pocos centros o aulas que lleven a cabo prácticas sostenibles que integren el medio ambiente de forma directa en sus proyectos curriculares. En cambio, la sociedad y el mundo van cambiando y cada vez es más necesario intervenir en un medio que se va degradando a causa de los humanos. Es por lo que, desde los centros educativos, se tienen que impulsar más medidas interdisciplinares de observación, concienciación y conservación del entorno, a través de experiencias (cuadernos de campo, salidas de campo…) y con el aprendizaje social como fondo; para así, implicar a los alumnos desde contextos más inmediatos hasta llegar a ver que, en realidad, se trata de una problemática mundial que entre todos debemos erradicar o mejorar.
    Visto esto, es cuando como estudiante valoro todo lo aprendido en este módulo, ya que he podido ver la implicación emocional que nos puede causar el entorno en el que desde siempre nos hemos sentido identificados por vivir en él o tenerlo cerca, pero del que nunca nos habían hablado y concienciado así. Por tanto, creo que la falta de información que la gente tiene sobre las verdaderas causas y consecuencias de las malas prácticas en su entorno, hace que descuide su papel de ciudadano de un mundo que debe conservar para futuras generaciones.
    Con todo ello, he de concluir que como maestra de Educación Infantil, puedo llevar a cabo en mis futuras aulas proyectos ambientales para dotar a mis futuros alumnos de unas buenas representaciones sociales a la par que de unas buenas prácticas en el medio. Pero esto no es solo tarea de una maestra, es una concienciación que se debe llevar a nivel global, ya que aunque desde lo local se pueda, poco a poco, mejorar el entorno próximo, desde los diferentes países se pueden llevar a cabo mejoras mucha más importantes a nivel mundial.

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  74. Como reflexión final de lo aprendido en el módulo que nos aborda haré un breve resumen de todos los apartados tratados.
    En primer lugar decir que aprendimos el concepto de parque natural, empezamos haciendo dibujos de nuestras representaciones sociales acerca de lo que era para nosotros un parque natural. En esta actividad se vio que muchos de nosotros no teníamos el concepto totalmente claro.
    Luego nos adentramos en un parque natural en concreto, el parque natural del río Túria. Para después hacer la salida.
    En este módulo hemos aprendido la definición exacta de lo que es medio ambiente y cómo lo debemos tratar en la escuela para que ellos entiendan que no es algo aislado, que forma parte de nosotros y que tenemos que interactuar con él.

    Muchos de nuestros alumnos creen que nosotros estamos en un nivel jerárquico superior al medio ambiente, es por eso que a veces no lo cuidan ni lo respetan de la forma en la que lo deberían hacer.
    En este módulo hemos aprendido a concienciar al alumnado a través de cuentos, canciones o simplemente salidas al campo para provocarles emociones y sentimientos y así de esta forma que se puedan sentir identificados con el medio. De esta forma comprenderán que forma parte de ellos y que tienen que cuidarlo.

    También se habló de cómo planificar y organizar una salida de campo para que tuviera sentido y se realizara para lograr un aprendizaje significativo. Aprendimos la forma de realizar cuadernos de campo así como todos los apartados que debería llevar para que esa salida sea educativamente exitosa.

    Los profesores nos transmitieron y nos hicieron ver los problemas actuales que hay con el medio ambiente, nos hicieron caer en la cuenta en la necesidad de educar ambientalmente a nuestros alumnos, nuestra futura generación, para que cuiden el planeta. A partir de estas sesiones le dimos la importancia que se merece a este apartado de la educación.

    Por último también decir que aprendimos bastante acerca de las emociones y cómo trabajarlas en clase, método que se trabaja de forma simultánea con otro tipo de actividades para llegar a la educación ambiental.

    Por lo tanto a modo de conclusión decir que es necesario trabajar la educación hacia el medio ambiente en nuestras aulas ya que estamos educando a la futura sociedad, si educamos a nuestros alumnos desde el respeto al medio, ellos lo respetarán y con sus acciones harán que todo su entorno copien actitudes y aptitudes hacia el medio.
    Más que un deber es una necesidad el enseñar y educar este apartado tan importante, ya que es el lugar donde vivimos y como seres vivos que habitamos en el planeta tenemos que cuidarlo.

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  75. É impossível ignorar a importância da discussão nas escolas sobre problemáticas sócio-ambientais e as alterações globais, isso é um fato que não podemos discordar. Porém ao mesmo tempo, vejo a escola e os professores muito desamparados e com pouco embasamento sobre esses assuntos para trabalha-los com seus alunos.
    As discussões em sala de aula por muitas vezes se tornam muito simplistas, em um âmbito muito pessoal, onde os alunos acabam não tendo noção de como uma coisa se interliga na outra e que a problemática vai muito além do meio em que ele vive. Por exemplo, é difícil garantir ao aluno que entenda que suas ações de conservação e preservação podem garantir o futuro de toda sociedade, que suas ações podem ter consequências perante o planeta. Nesse sentido é possível ver a associação da questão social à questão ambiental, o que para mim como ex-aluna, era muito difícil compreender. As atividades escolares sobre esses assuntos são muito mecânicas, fazem com que os alunos simplesmente as reproduzam, sem entender sua real importância.
    Nessa perspectiva de formarmos alunos que sejam cidadãos planetários, temos que levar atividades que os deixem mais informados sobre o mundo, que os provoquem, os façam pensar e que os levem a compreender que eles fazem parte do mundo e que suas ações fazem a diferença; que os tornem cidadãos críticos e participativos. Oferecendo-lhes uma formação integral, que seja rica em valores que atendam às necessidades do mundo em que vivem. Sendo assim não serão meros conteúdos passados de professor para aluno, mas uma filosofia de vida que ambos adotarão.
    Isabel Felix Santos- graduanda da FACULDADE DE FILOSOFIA CIÊNCIAS E LETRAS DE RIBEIRÃO PRETO/ UNIVERSIDADE DE SÃO PAULO, BRASIL.

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  77. Boa tarde, sou Paloma de Lima Salgado Soares, aluna do 3º ano do curso de Pedagogia da Faculdade De Filosofia, Ciências e Letras de Ribeirão Preto/ Universidade de São Paulo, Brasil. Ao ler o texto deste fórum, senti como que se uma parte de mim também falasse junto, pois os ideais discutidos são pertinentes ao que penso. Logo de início fala-se sobre a educação integradora, a qual se realmente fosse colocada em prática, poderia ser uma ótima solução para muitos problemas atuais. A globalização, desde muito tempo existente, não cessa, e por isso vem a real necessidade de uma educação que integre tanto o social como o ambiental, de forma que a sociedade reveja suas atitudes causadoras de tantos danos na natureza, que repercutem depois na própria sociedade.
    É curioso e intrigante, pois, se já nas próprias escolas (ou como dito no texto no “âmbito educativo”) as matérias que abrangem esses assuntos, são deixadas para segundo plano, consequentemente os alunos também não vão dar a importância devida, e com isso ficamos com um déficit em nossa educação. Os alunos que poderiam ter no momento da aula, sua consciência ativada e construída para saberem o que fazem e poderiam fazer no mundo para melhor viver e conviver, perdem essa oportunidade.
    Concordo que realmente já está na hora de pensarmos em dimensões mais amplas, de sairmos de nossos pequeninos problemas e pensarmos mais no outro, mais no planeta (como um provedor gratuito de recursos naturais) e em nós, como parte ativa e integrante deste planeta. A cidadania é mais que apenas respeitarmos o nosso próximo, cidadania é quando agimos para o bem coletivo. Por exemplo em nosso próprio país temos diversos casos de famílias que são subnutridas e que passam por necessidades, e muitas vezes não queremos enxergar, pensando que não é um problema nosso, sendo que é, pois como sociedade podemos fazer cobranças políticas, e lutar pelos direitos básicos dos cidadãos. Ou então por exemplo, o uso abusivo dos recursos naturais, muitas vezes nos vemos afastados e pensamos apenas nas grandes indústrias que abusam. Porém se não ensinarmos para nossas crianças desligar a torneira enquanto escovam os dentes, ou que não se deve jogar lixos na rua para não poluir os mananciais eles poderão no futuro ser os próximos a abusarem muito mais dos recursos do planeta.
    A educação geográfica (abrangente e integradora) neste contexto atual realmente é indispensável, pois é a partir dela que se inicia o processo de desenvolvimento de melhores cidadãos, mais humanizados, responsáveis e solidários para cuidarem dos problemas que já temos e dos que irão surgir.

    Paloma Soares, FFCLRP- USP-RP, Brasil.

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  78. Olá, sou a Taciana Cardozo Suarez, estudante do Programa de Pós-graduação (mestrado) em Educação na Universidade de São Paulo - Brasil. É de suma importância debater o tema aqui abordado, visto que é inegável o quanto o planeta Terra vem se modificando devido a exacerbada interferência do homem. Precisa-se achar um equilíbrio entre o desenvolvimento econômico e a conservação ambiental. Como professora atuante (4º ano do Ensino Fundamental), ressalto que além de possível, é necessário que se discuta criticamente com os pequenos sobre a consciência planetária. Acabo de desenvolver na escola em que trabalho um projeto sobre consumismo, com objetivo de começar a construir a ideia de comprar aquilo que nos é necessário, repensando as ações e práticas cotidianas, por exemplo, falamos sobre a quantidade de lixo que é produzida anualmente em nosso país, mas ao mesmo tempo trouxe a questão do quanto cada um de nós contribui para este acumulo. Reciclar, reutilizar é importante, mas anterior a isto, temos que pensar na compra consciente para que o acumulo de materiais seja menor. O conhecimento é um processo que vai se construindo aos poucos, por isso, desde pequenos os alunos precisam refletir sobre temas atuais, que possam transformá-los futuramente em cidadãos críticos e reflexivos.

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